miércoles, 24 de septiembre de 2014

El papá de Jesús


¿Qué sabes del papá de Jesús? La verdad es que para ser un personaje que cumple un papel protagónico en la primera etapa de la vida de Jesús sabemos muy poco de él, sin embargo es un personaje súper importante, con un carácter impresionante y mucho que enseñar. A continuación uno de los únicos párrafos bíblicos donde se le menciona (Mateo 1:18-25) Así fue como nació Jesús, el Mesías: su madre, María estaba comprometida para casarse con José. Pero antes de que vivieran juntos, se supo que ella estaba embarazada. José era un hombre bueno y obediente a la ley de Dios. Como no quería acusar a María delante de todo el pueblo, decidió romper en secreto el compromiso. Mientras pensaba en todo esto, un ángel de Dios se le apareció en un sueño y le dijo: «José, no tengas miedo de casarte con María. El Espíritu Santo fue quien hizo que ella quedara embarazada. Cuando nazca el niño, lo llamarás Jesús. Él va a salvar a su pueblo del castigo que merece por sus pecados.» Cuando José despertó, obedeció al ángel de Dios y se casó con María. Pero no durmieron juntos como esposos antes de que naciera el niño. Y cuando éste nació, José le puso por nombre Jesús. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que Dios había dicho por medio del profeta Isaías: «¡Presten atención!
Una joven virgen
quedará embarazada,
y tendrá un hijo.
Y llamarán a ese niño
Emanuel.» Este nombre significa: «Dios está con nosotros».

José y María eran prometidos y un día María llega y le dice que está embarazada del Espíritu Santo y está esperando al hijo de Dios que vendrá a salvar al mundo… ¿qué sentirías si fueras José? Duda, enojo, incertidumbre, frustración, molestia, tristeza. Pero la historia dice que amaba muchísimo a María y era bueno y obediente a la ley de Dios así que actúa con misericordia. La costumbre judía de aquel tiempo decía que si una mujer durante el periodo después del compromiso quedaba embarazada de un hombre que no fuera su prometido podía ser apedreada, pero José no quería eso, así que por eso decir mejor romper el compromiso en secreto, para evitar que la matasen; y dejar que cada quien viviera su vida aparte. Pero el ángel se le aparece para aclararle las cosas y decirle “Hey José quítate toda duda de la cabeza la historia de María es verdad, si va a tener al hijo de Dios y tu lo vas a cuidar.”

Y a partir de este momento José dedica el resto de su vida a cumplir su misión: obedecer. Aun sin tener el cuadro completo, sin entender absolutamente nada, sin saber cómo, cuándo, dónde, quién, por qué, a qué hora, con quien…. Como las miles de preguntas que todos hacemos regularmente cuando estamos en momentos de incertidumbre, cuando sabemos que tomar una decisión, Dios nos manda una señal, pero no nos da detalles, estamos en una situación parecida a la de José; él decidió obedecer. Imagínatelo durante el embarazo, cuando estaba a punto de nacer en el establo, qué estaba pensando, estaría tranquilo, sentiría que habría hecho todo lo posible. Pobre José había asumido una gran responsabilidad, y las instrucciones habían sido pocas. Pero seguía al pie del cañón, listo obedeciendo, haciendo la parte que le correspondía.

¿Te has sentido como José? Atrapado entre lo que dice Dios y como te sientes, ¿Te has cuestionado si lo que haces es lo que Dios te dijo o tu voluntad nada más? ¿Te has preguntado si sigues en el camino correcto? Cada uno de nosotros conoce lo que se siente estar en un camino de noche. Se siente horrible estar en incertidumbre y no ver el plano completo. Si te sientes como José, confundido, necesitas voltear tus ojos a Dios, pedirle una señal, pero sobretodo obedecer. No permitas que tu confusión altere tu obediencia. Muchas veces no vemos el cuadro completo, pero podemos ver que Jesús está dentro del cuadro. Al final somos una pieza del plan maestro, aunque no veamos todo el cuadro. No estoy segura que preguntas tengas con Dios, pero estoy segura que Dios te va a contestar la más importante: “¿Dios estas conmigo?” La respuesta es: “Sí”. Si obedeces Dios jamás se apartará de tu lado, al contrario estará contigo en todo momento.


¡Cambio y Fuera!

jueves, 18 de septiembre de 2014

La oración de Jabes

En medio de 500 nombres que cita la biblia en el libro de Crónicas sobre la descendencia de Israel, te pierdes entre el hijo de fulanito y de perenganito. Pero de repente Dios nos sorprende con un persona muy interesante: Jabés. En 1ª Crónicas 4:10 dice: “En cierta ocasión, Jabés le rogó a Dios: «Bendíceme y dame un territorio muy grande; ayúdame y líbrame de todo mal y sufrimiento». Dios le concedió su petición, y Jabés llegó a ser más importante que sus hermanos.” Y ya… nunca mas vuelve a mencionar a este personaje en toda la Biblia, es más continua con todos los nombres de hijos e hijas por varios capítulos, el escritor solo se detuvo a contar la interesante historia de Jabés.

La única característica que conocemos de este hombre, es que era un hombre de oración. Proverbios 16:3 dice que dejemos en manos de Dios
todo lo que hacemos,
y nuestros proyectos se harán realidad, Jabés hizo exactamente eso. La oración citada es bastante práctica y útil para cualquier circunstancia. Consiste en cuatro partes: pide bendición, tierras, ayuda y protección, ¿quién no querría eso?.

La primera parte, al pedir bendición, a veces a nosotros se nos olvida pedirle bendición a Dios y vivimos de migajas que puedan caer del cielo. En otra versión de la Biblia dice para esta parte “Oh si me dieras bendición”, una especie de exclamación acerca de una mayor bendición. Jabés no está escatimando en su petición a Dios, le está pidiendo en serio. Sabe que es Dios y que puede pedir con confianza y fe.

En segundo lugar pide que le de un territorio muy grande. Otra versión dice que “ensanche su territorio”, ¿qué crees que signifique?. Tiene que ver con darle una visión más amplia, mayor fe, más dinero, mejor salud, más capacidad, más inteligencia, más pasión… ¿Has hecho una oración así? Pídele sin miedo a Dios, que te de más de eso que tienes miedo, de lo que sientes que casi no tienes, con aquello que careces, no todas las carencias son materiales, muchas son emocionales, intelectuales o espirituales. Eso es pedir que nuestro territorio sea más amplio. Porque cuando nuestra visión crece nosotros nos ampliamos.

En tercer lugar le pide que lo ayude, otra versión dice que la mano de Dios esté con él. ¡Que oración tan más completa! Imagínate, ¿qué harías si supieras que la mano de Dios siempre está contigo, que no se aparta? ….La respuesta es: ¡todo! Nos sentiríamos invencibles. La realidad es que la mano de Dios siempre está, pero no siempre lo creemos, dudamos mucho de nosotros y de Dios. Por eso hace falta pedírselo, para recordárnoslo a nosotros mismos. Necesitamos su guía y dirección.

Y por último, Jabés pide que lo libre de todo daño, mal o sufrimiento que pueda pasarle. Si Dios te cuida, quién puede hacerte daño, nadie. Esta oración es tan completa, es la oración perfecta para empezar todas nuestras mañanas después de dar gracias por amanecer un día más. Lo mejor de todo es que al final del versículo que citamos dice: “Dios le concedió su petición, y Jabés llegó a ser más importante que sus hermanos.” En Jeremías 33:3 Dios nos dice: “Llámame y te responderé. Te haré conocer cosas maravillosas y misteriosas que nunca has conocido.” Dios siempre nos escucha y siempre nos contesta. A veces contesta si, a veces no y a veces espérate un poco más. Pero debemos pedirle, Él está ahí con cientos de bendiciones, esperando por nosotros, pero necesitamos pedírselas. La característica de Jabés es que era un hombre de oración, enfocado y de fe. Si no sabes cómo orar, tienes un excelente ejemplo aquí. Ora como Jabés con fe y pasión y empieza a ver resultados en tu vida.


¡Cambio y Fuera!

martes, 9 de septiembre de 2014

Esteban, el apedreado.

¿Te imaginas morir a pedradas? Es una de las peores formas de tortura. Así murió Esteban, el primer mártir de los cristianos. Hechos 7:54-60 lo relata así Oyendo estas cosas, se enfurecían en sus corazones, y crujían los dientes contra él. Pero Esteban, lleno del Espíritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús que estaba a la diestra de Dios, y dijo: He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios. Entonces ellos, dando grandes voces, se taparon los oídos, y arremetieron a una contra él. Y echándole fuera de la ciudad, le apedrearon; y los testigos pusieron sus ropas a los pies de un joven que se llamaba Saulo. Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu. Y puesto de rodillas, clamó a gran voz: Señor, no les tomes en cuenta este pecado. Y habiendo dicho esto, durmió.” ¿Quién era este Esteban que lo matan con tan crueldad y qué dijo para hacerlos enojar tanto? …Sigue leyendo.
Te pongo en contexto un poco, Jesús viene al mundo, muere, resucita, se va al cielo y deja a los discípulos a que continúen la labor de seguir compartiendo del evangelio. Esteban era un muchacho que escogieron los discípulos durante este tiempo para atender a la gente que estaba llegando a la iglesia. Los discípulos debían concentrarse en estudiar sobre Dios y ayudar a que más gente conociera de Él; pero alguien debía hacerse cargo de los que ya estaban dentro de la iglesia; así que los discípulos estaban buscando siete personas encargadas para esta función. Y dice el libro de Hechos 6:1-5 que buscaban hombres que fueran de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y llenos de sabiduría. Y entonces escogen a Esteban quien era lleno de fe y del Espíritu Santo. Él vino a solucionar un problema ya que contaba con las características requeridas.
¿Tener buen testimonio? Significa ser vivir con congruencia y cordura en el día al día. Como dice Jesús en el sermón del monte, ser luz en el mundo. Para mi se resume en ser lo mejor de nosotros en todo lugar, no tener diferentes versiones de nosotros mismos, sino ser nosotros mismos en todo tipo, reflejando lo que Dios espera de nosotros.
¿Qué significa ser lleno del Espíritu Santo? Significa sobreponerte a tu humanidad y dejar que Dios y su huella se deje ver en ti. En lugar de explotar y dejar que nuestro temperamento florezca nos controlamos y dejamos que los llamados frutos del espíritu se demuestren, es decir, le damos lugar al amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. Específicamente con Esteban se menciona en tres ocasiones que él era lleno del Espíritu Santo, es decir, que se notaba bastante que dejaba trabajar a Dios en su vida, en lugar de dejarse llevar por su humanidad.
¿Qué significa ser lleno de sabiduría? Ser sabio significa aplicar el conocimiento de la manera correcta. Santiago 3:13-18 lo resumen vivir con sabiduría de la siguiente manera: Si alguno de ustedes es sabio y entendido, demuéstrelo haciendo el bien y portándose con humildad. Pero si ustedes lo hacen todo por envidia o por celos, vivirán tristes y amargados; no tendrán nada de qué sentirse orgullosos, y faltarán a la verdad. Porque esa sabiduría no viene de Dios, sino que es de este mundo y del demonio, y produce celos, peleas, problemas y todo tipo de maldad. En cambio, los que tienen la sabiduría que viene de Dios, no hacen lo malo; al contrario, buscan la paz, son obedientes y amables con los demás, se compadecen de los que sufren, y siempre hacen lo bueno; tratan a todos de la misma manera, y son verdaderos cristianos. Esteban tenía todas estas características.
A Esteban lo escogen para trabajar en la iglesia, y al ser muy inteligente constantemente discutía con los que no creían en Jesús y solo creían en Moisés y los profetas antiguos. En aquel tiempo solo pocos creían en Jesús, así que Esteban se para frente a todas las autoridades judías y comienza a decir que Jesús no solo reina con Dios, sino que vendrá una segunda vez y reinará con en esta tierra con Dios, entre muchas otras cosas… ¡imagínate las autoridades judías que hacía poco habían crucificado a Jesús! Lo querían matar, y en efecto… Se enojaron tanto que lo comienzan a apedrear. Pero Esteban aprendió directamente de Jesús a ver más a allá de la muerte. Logra enfrentar la muerte como un campeón, tal es su actitud que Jesús y el Padre lo están esperando y se dejan ver con los brazos abiertos. Y mientras ve al cielo el hermoso espectáculo, voltea y ve a sus asesinos y pide que no les tome en cuenta el pecado de quienes lo están apedreando. Conocía muy bien a Jesús para replicar su modelo. No había odio en su corazón. Sabía y entendía la eternidad, estaba confiado. ¿Cuál hubiera sido tu reacción? Esteban era valiente, lleno de honor, fe, y estaba convencido de lo que creía, tanto que dio su vida por ello.


Y lo más interesante es que Esteban cumplió con todas estas características desde antes de que lo escogieran. No se esperó a que se necesitara alguien de buen testimonio, lleno del Espíritu Santo y de sabiduría para entonces empezar a trabajar en ello; sino que desde mucho antes él ya tenía estás características bien aprendidas. ¿Qué le aprendes a Esteban? Valentía, convicción, pasión, fe, amor, visión… ¿Estás listo para que Dios te escoja? Para trabajar en tu carrera, para impactar el mundo, para ser exitoso, para hacer algo por los que te rodean, para trascender, ¿estás listo?

¡Cambio y fuera!

lunes, 1 de septiembre de 2014

La verdadera historia de Noé

¿Te suena el arca de Noé? Animales subiéndose a un mega barco a punto de sobrevivir a un diluvio, ¿cierto? Pero esta historia tiene una enseñanza mucho más grande. Cuando la humanidad tenía relativamente poco de haberse formado, la raza humana ya le había colmado la paciencia a Dios, así que Dios se hartó de tanta necedad y decidió terminar con todos. Pero vio a uno en medio de todos los seres humanos que era diferente, uno que valía la pena salvar, y con él su familia. Este era Noé. Dios estaba en descontento con todo el mundo, pero le sonrió a Noé. La Biblia dice que la integridad de Noé fue lo que hizo que Dios se fijara el él, en medio de una sociedad donde la maldad era extrema, la injusticia y depravación eran el común denominador, Noé era justo, casi perfecto en su conducta; y buscaba andar en los caminos de Dios, a pesar de que nadie lo hiciera. Su carácter fue la razón del favor de Dios hacia su vida y la de su familia. Nadie es perfecto, pero Noé daba lo mejor de sí para vivir conforme Dios le pedía, era sincero en su vivir con Dios, y esa sinceridad Dios se la tomó como perfección. Dios siempre ama a los que aman, a pesar de que no sean perfectos.

La Biblia dice que en aquel tiempo los hijos de Dios se mezclaron con los hijas de los que no buscaban a Dios y de ahí salieron gigantes (reales). Ellos eran considerados héroes, eran muy poderosos. Sin embargo Noé, que era “un simple mortal”, fue tomado en cuenta para sobrevivir a la matanza que Dios estaba a punto de hacer por encima de los gigantes… así que importante era el comportamiento de Noé. Realmente era honorable para su época.  Como dice 1º Corintios 1:27Y aunque la gente de este mundo piensa que ustedes son tontos y no tienen importancia, Dios los eligió, para que los que se creen sabios entiendan que no saben nada. Dios eligió a los que, desde el punto de vista humano, son débiles, despreciables y de poca importancia, para que los que se creen muy importantes se den cuenta de que en realidad no lo son. Así, Dios ha demostrado que, en realidad, esa gente no vale nada.” Noé amaba a Dios de todo corazón, buscaba ser fiel en todo y esto le valió por justicia para salvarse y volver a empezar la historia.

Lo complicado de la historia está en la orden que Dios le da. Dios le dice: (Génesis 6:10-22) “Voy a acabar con todos los seres vivientes de este mundo, y dejaré la tierra inhabitable porque está llena de violencia. Así que toma madera y hazte una casa flotante. Úntala con brea por dentro y por fuera, y constrúyele varios cuartos. La casa debe ser de tres pisos, y medir ciento treinta y cinco metros de largo, veintidós metros de ancho y trece metros de alto. Hazle un techo y una puerta en el costado, y también ventanas a medio metro del techo. Yo voy a enviar sobre la tierra una lluvia tan fuerte que acabará con todo lo que tenga vida en este mundo. ¡No quedará nada con vida! »Sin embargo, voy a hacer un trato contigo. Tú, tus hijos, tu esposa y tus nueras entrarán en la casa flotante, y también un macho y una hembra de toda clase de aves, reptiles y animales domésticos y salvajes. Los meterás contigo, para que no mueran. Toma toda clase de alimentos y guárdalos en la bodega, para que todos tengan qué comer».Y Noé siguió con cuidado todas las instrucciones que Dios le dio.” ¡No era cualquier orden! Era la orden más complicada que Dios había dado hasta ese momento desde que fundó la tierra, ¿por qué? Para empezar debes saber que hasta ese momento los seres humanos no conocían la lluvia. La tierra era prácticamente nueva, en Génesis 2:5-7 dice que en lugar de llover emanaba de la tierra un vapor que cumplía la función de lluvia. Así que cuando Dios dice que se va a caer un diluvio por 40 días suena totalmente loco… ¿quién iba a creerle? Además en la historia suena a que se tardó unos cuantos días, pero la realidad los cálculos dicen que se tardó más de 100 años en construir el arca… Imagínate 100 años obedeciendo algo que es “prácticamente” imposible porque nunca has visto que suceda, pero Dios te dijo que va a suceder, y el destino de la humanidad depende de eso.
Y lo mejor de la historia es la última parte: “Y Noé siguió con cuidado todas las instrucciones que Dios le dio”. ¡Wow! No era cualquier orden, llena de especificaciones raras, difíciles, largas, en contra de todos y con “probabilidades humanas poco claras”… Pero Dios cumple su promesa a Noé como solo Dios sabe hacerlo, mejor de lo que podíamos esperarlo. (*Génesis 9:8-17) “Y ésta es mi promesa: Nunca más volveré a destruir la tierra con una inundación tan terrible». También dijo Dios: Acabo de hacerles una promesa a ustedes y a todos los seres vivos de esta tierra, que incluye también a los que todavía no han nacido. Como prueba de esta promesa, pongo mi arco iris. Cuando yo traiga nubes sobre la tierra, el arco iris aparecerá, y me acordaré de mi promesa. Jamás volverá a haber una inundación tan grande como para acabar con toda la vida. El arco iris es la señal de esta promesa».” ¿Sabías el significado del arcoíris? Dios se lo prometió a Noé hace miles de años.
Noé es el ejemplo perfecto de un hombre de fe, paciencia, obediencia, fidelidad y amor por Dios. Seguro lo atacaron bastante y por muchos años (más de 100 años que duró la construcción del arca); Dios no le estuvo hablé y hablé para reafirmar lo bien que iba su proyecto, sólo le habló una vez; tuvo que ayudar a que su familia creyera en lo que Dios había prometido; y debió esforzarse mucho para no perder de vista la promesa de Dios. Su fe lo mantuvo de pie para alcanzar la promesa al final de la tormenta, literal. ¿Listo para parecerte a Noé?  

¡Cambio y Fuera!

martes, 26 de agosto de 2014

Caminando sobre el agua

¿Has intentado caminar sobre agua?, Pedro, el discípulo de Jesús pudo, a continuación la historia. Jesús ordenó a los discípulos: «Suban a la barca y vayan a la otra orilla del lago. Yo me quedaré aquí para despedir a la gente, y los alcanzaré más tarde.» Cuando toda la gente se había ido, Jesús subió solo a un cerro para orar. Allí estuvo orando hasta que anocheció. Mientras tanto, la barca ya se había alejado bastante de la orilla; navegaba contra el viento y las olas la golpeaban con mucha fuerza. Todavía estaba oscuro cuando Jesús se acercó a la barca. Iba caminando sobre el agua. Los discípulos lo vieron, pero no lo reconocieron. Llenos de miedo, gritaron: —¡Un fantasma! ¡Un fantasma! Enseguida Jesús les dijo: —¡Cálmense! ¡Soy yo! ¡No tengan miedo! Entonces Pedro le respondió: —Señor, si realmente eres tú, ordena que yo camine también sobre el agua y vaya hasta donde tú estás. Y Jesús le dijo: —¡Ven! De inmediato Pedro bajó de la barca. Caminó sobre el agua y fue hacia Jesús. Pero cuando sintió la fuerza del viento, tuvo miedo. Allí mismo empezó a hundirse, y gritó: —¡Señor, sálvame! Entonces Jesús extendió su brazo, agarró a Pedro y le dijo: —Pedro, tú confías muy poco en mí. ¿Por qué dudaste? En cuanto los dos subieron a la barca, el viento dejó de soplar. Todos los que estaban en la barca se arrodillaron ante Jesús y le dijeron: —¡Es verdad, tú eres el Hijo de Dios! (Mateo 14:22-33)
Esta historia representa los diferentes tipos de personas que pueden creer en Dios. Jesús es el que nos enseña cómo acercarnos a Él. Una vez que decidimos creer en Él empezamos nuestra vida y es como si nos subiéramos a una barca. Vamos en la barca con más gente que ha creído en Dios rumbo a la eternidad. Jesús nos manda en la barca con otros y el se queda ayudando a que el resto crean en Él. Cuando vas en la barca comienzan a llegar las tormentas propias del mar que representan los problemas y situaciones complicadas de la vida diaria.  Pero lo más interesante es que en cuanto empieza a ver que estamos en problemas, Jesús se acerca a nosotros de manera milagrosa para ayudarnos, aun sin que hayamos pedido ayuda. Simplemente Él deja de hacer lo que está haciendo y voltea con bondad hacia nosotros. Pero fíjate en el relato, cuando Jesús se acerca, los discípulos se asustan preguntando si era un fantasma. ¿Qué pasa cuando vemos el actuar de Dios? Lamentablemente muchas veces actuamos con  miedo. No entendemos lo que está pasando. Nuestra reacción natural es miedo a lo desconocido. Pero Jesús se manifiesta y te dice que Él está en control.
Pero uno de los discípulos hace algo diferente, decide tener fe y creer más allá, Pedro se atreve a decirle a Jesús: “Señor, si realmente eres tú, ordena que yo camine también sobre el agua y vaya hasta donde tú estás”. Pedro decide que su objetivo es ir a Jesús y experimentar el milagro de estar con él. Así que Jesús contesta: “Ven”. Dios te va a dar el poder para resolver el problema, no te lo va a resolver. Muchas veces ya tenemos el poder, Dios quiere que actuemos con ese poder, y aunque tenemos el poder para resolver la situación; la circunstancia te da miedo y te hundes. Pero por un momento Pedro deja de ver a Jesús, es decir pierde u enfoque en Dios y empieza a ver las circunstancias y es ahí cuando el miedo se apodera de él y comienza a hundirse poco a poco. ¿Hundirse poco a poco? Pues.. ¿cuánto tarda una persona en hundirse en el agua? Es tanta la misericordia de Dios que deja que Pedro se tarde un poco más en hundirse, algo que normalmente tomaría solo unos segundos. Dios tiene tanta misericordia de nosotros que no deja que nos hundamos, sino que podemos volver a pedir ayudar a Dios, como Pedro. Pero aunque te empieces a hundir Dios no te deja solo y Jesús te regresa a la barca. Tu enfoque debe ser Dios y no tu problema, sólo dile que te ayude.

Al final la diferencia entre todos los personajes en esta historia (Pedro, el resto de los discípulos y los no discípulos que no subieron a la barca) radica en la fe, por fe nos subimos a la barca, por fe sabemos que aunque a simple vista pareciera que Dios no está con nosotros Él siempre está cuidando de nosotros, por fe no tenemos miedo cuando vemos el actuar milagroso de Dios en nuestras vidas, por fe le exigimos a Dios que nos de poder, por fe nos bajamos de la barca, por fe caminamos en el agua y solo por fe y teniendo una vida enfocada en nuestro Señor Jesucristo evitaremos el hundirnos. ¿Qué tan grande es tu fe?.


¡Cambio y Fuera!

viernes, 7 de febrero de 2014

Padre Nuestro

Prácticamente todo el que diga creer en Dios se sabe el Padre Nuestro de memoria. Pero, ¿sabes qué estas diciendo entre líneas al repetirlo?. Cuando hacemos una oración a Dios, la que sea, es una forma de reconocer que no somos suficientes y necesitamos de Él. Sin embargo, a veces pensamos que Dios es como el genio de la lámpara, y el objetivo de la oración dista mucho de pedir tres deseos, portarse bien y esperar a que se cumplan. La oración busca glorificar a Dios, reconocer que sólo Él es Dios, buscar orientación y hacer su voluntad. Jesús dejó el Padre Nuestro como un ejemplo de qué características que debe tener la oración. Pero a Dios le interesa mucho más que la personalices y no sólo que la repitas.

Dios es nuestro creador. La Biblia dice que Él nos eligió para darnos cosas maravillosas y para que viviéramos en la tierra. Cada vez que empezamos una oración diciendo “Padre Nuestro”, reconocemos que Él es el creador y de Él vienen y parten todas las cosas.  Me gusta que Jesús usa la analogía de la relación padre e hijo, porque es una que conocemos muy bien. Todos hemos tenido un papá, bueno o malo, conocemos el tipo de relación. Pero cuando nos referimos a Dios como nuestro papá, reconocemos que Él es el padre de la creación, eterno, cercano, compasivo, guiador, que infunde esperanza, elimina la soledad, provee recursos, y a la vez requiere nuestra obediencia. Dios es el modelo del padre perfecto. Es un padre amoroso, que nos perdona todo, literalmente, pero a la vez nos corrige para ir en el camino al éxito.

¿Has pensado qué significa “santificado sea tu nombre”? Dios es un tema serio, lamentablemente hay muchos que lo han tomado a la ligera. El nombre de Dios es el más usado y a la vez menos respetado en el mundo. Y si la oración tiene como objetivo glorificarlo y reconocer todo lo que significa, entonces es un buen inicio al rezar, reconocer que es santo. Cada vez que hablamos sobre la santidad de su nombre, estamos reconociendo que Él es lo más importante, por lo que nuestro ego y necesidades pasan a segundo término. Amamos a Dios por sus características, no sólo por su nombre. Cuando hablamos del “nombre de Dios” hablamos de quién es Él y lo que representa. ¿Qué representa Dios para ti? Santificar el nombre de Dios al inicio de la oración es una oportunidad de reconocerlo. Como seguidores de Jesús e hijos de Dios, nuestra labor es buscar parecernos a Él. Deshonramos a Dios o dejamos de santificar su nombre cuando lo desobedecemos. Ya que se trata de vivir con congruencia entre nuestras palabras y acciones. Santificamos el nombre de Dios cuando empezamos por creer que Él existe y lo que significa. Al conocer la verdad de Dios. Al volvernos conscientes de su presencia y al vivir en obediencia constante a lo que Él dice en la Biblia sobre nuestro estilo de vida.

A continuación el Padre nuestro dice “venga a nosotros tu reino”. ¿Has oído sobre el reino de Dios? Al creer en Dios nos convertimos en sus hijos y parte del reino de Dios. Y nuestro destino es pasar el eternidad en el cielo con Él. Como en todo reino, el rey es el que pone las reglas, no los ciudadanos; sin embargo, a diferencia de los reinos comunes, Dios no es un rey egoísta que busca enriquecerse a costa del pueblo, al contrario quiere compartir sus bendiciones con nosotros. Al decir que venga el reino de Dios a nuestra vida, estamos pidiendo que se haga la voluntad del rey en nosotros. Como verdaderos hijos de Dios nos debemos de preocupar de cómo cumplir los propósitos de Dios en nuestra vida. Buscando que siempre se haga su voluntad aquí. Buscar que el reino de Dios sea una realidad en nuestra vida debería de ser una prioridad. Si nosotros permitimos que Dios reine y gobierne nuestras vidas vamos a estar haciendo lo que nos corresponde para que el reino de Dios se establezca en el mundo.

Pedimos que venga el reino de Dios para que se haga su voluntad, como en el cielo así también en la tierra. Al orar, Jesús nos enseño a pedir que la voluntad de Dios se haga en la tierra, porque por el momento no siempre sucede. Es necesario pedir que Dios haga su voluntad, porque es lo que más nos conviene. Él tiene la visión completa de nuestra vida, y sabe lo que es mejor. Debemos orar para que su voluntad se convierta en la nuestra, ya que no es fácil entenderlo y mucho menos reconocerlo. Oremos creyendo que nuestras oraciones sí marcan una diferencia. La voluntad perfecta de Dios es que todos nos salvemos y nos vayamos al cielo con Él; todo lo demás que sucede en la tierra va cambiando. Dios no es un Dios determinista, nos da libertad de elección; y en cierta forma esta parte del “Padre Nuestro” pide sabiduría para tomar las mejores decisiones. Al mismo tiempo al decir ésta frase reconocemos que lo contrario a la voluntad de Dios es el pecado, y aunque nos es difícil evitarlo, la oración constante nos ayudará.

Y hasta este punto de la oración pedimos por nuestras necesidades. Reconocemos quién es Dios  y qué significa para nosotros, pedimos ser parte de su reino y que sea su voluntad no la nuestra. Para entonces pedirle algo. Pedir el pan de cada día significa pedir por nuestras necesidades básicas: alimento, cuerpo, sano, casa, medio de transporte, trabajo, espos@, hij@s, amig@s, inteligencia, paz… pero no significa lujos. No porque Dios esté en contra de los lujos, le encanta  darnos regalos especiales, pero estos son un extra. Ésta es una excelente forma de reconocer  que todo lo bueno viene de Dios. Cuando ores hazlo como dice la Biblia, sin dudar, con fe y Dios te  lo dará, mientras que te ayude a que se haga su voluntad (recuerdas que eso iba primero). Acepta con mucha gratitud todo lo que Dios te da, vuélvete más consciente de lo mucho que tienes y administra con sabiduría, para que recibas más.

Ahora sí, a pedir perdón. “Perdónanos nuestros pecados así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.” Sin duda uno las frases más comprometedoras de toda la Biblia. Estar libre de pecado es la necesidad espiritual más profunda, el hombre hace de todo con tal de sentirse perdonado. Nuestros pecados son como una deuda con Dios, impagable. Pero Jesús murió en la cruz por perdonarnos y poder levantar la cara de nuevo y empezar en cero. La clave para obtener ese perdón está en reconocer que hemos hecho mal, arrepentirnos y vivir diferente. Si confesamos nuestros pecados, Dios nos perdona. Pero Jesús le da un requisito muy interesante a ese perdón, y dice: Si perdonas las ofensas de los demás, te perdono; si no eres capaz de perdonar a otros, entonces no te perdono. Para mí, si Dios que es el rey del universo, todo poderoso, decide perdonarnos a cada rato por bastantes tonterías; quiénes somos nosotros para no perdonar a los demás. La falta de perdón a otros habla de tus niveles de egolatría. ¡Cuidado!

Y cerramos esta increíble oración con una petición: “No nos dejes caer en tentación, más líbranos del mal.” Para mi, es muy inteligente pedir a Dios esto. La verdad es que somos incapaces de controlar nuestras actitudes destructivas. Dios prueba nuestro corazón y actitudes, y nos permite pasar por situaciones complicadas para saber cómo andamos. Pero el diablo te tienta, con la intención de que te equivoques, peques y te sientas miserable. Las pruebas que no entregamos y pedimos ayuda de Dios, el diablo las convierte en tentaciones. La oración debería de ser: “Dios no me lleves a una prueba que presente una tentación que no pueda resistir”; es decir, no nos pongas en situaciones que no podamos manejar.  Para que Dios nos libre del mal debemos vivir cerca de Él, conociendo su voluntad y buscando mejorar la relación con nuestro papá.


¡Cambio y Fuera!