sábado, 18 de junio de 2011

Dádivas


Dios ha sido bueno y dadivoso con nosotros, por lo que nos dio la Tierra y todo lo que está en ella para administrarla. Él es el dueño de todo y nosotros los administradores. Para ser buenos administradores, somos retados a hacerlo de la manera en que Él lo hace. Seamos imitadores de lo bueno. Dios nos da sin medida, y nos encanta que nos dé, por lo tanto aprenderemos a dar igualito que Él. Todo el libro de Proverbios está lleno de recomendaciones sobre las dádivas, donde nos motiva a no ser codos y que tengamos un corazón dispuesto a dar.

El libro de los Hechos en el capítulo 20 versículo 35 nos dice que es mejor dar que recibir, ya que Dios es el que nos ha dado todo. Y hablar de dar a los pobres o necesitados, casi siempre es sencillo, porque somos una generación cuyo sentido de compasión ha sido muy desarrollado. Dice Proverbios que cuando damos a los pobres es como si le prestáramos a Dios, también nos dice que no debemos hacernos de la vista gorda, y que Dios aprecia a los ojos misericordiosos. Así que pongámosle pies a la Biblia y demos. Pero también aprenderemos sobre otras dádivas que Dios nos reta de manera muy interesante.

¿Qué es el diezmo? Dice Proverbios 3 del 9 al 10 que el diezmar es un acto de obediencia, es decir, es  una forma de mostrar a Dios que lo honramos. Si hacemos esto, tendremos en abundancia y lo que hagamos será prosperado. Y sé que todos nos hemos preguntando alguna vez, ¿para qué son los diezmos?, ¿por qué Dios necesita nuestro dinero? Me encanta la manera en que Pablo, el gran apóstol, lo explica en Filipenses. Vamos a entrar en contexto.  Pablo dedicaba toda su vida para ir a levantar iglesias, es decir, ir a predicar el evangelio. Pablo dejó su trabajo en el gobierno romano, un trabajo muy bien pagado, para poder dedicarse a esto, Pablo dejó todo lo que tenía, para ir de ciudad en ciudad y comenzar a predicar del evangelio de Jesús, y que más y más gente le conociera. Entonces todo el sostenimiento económico de Pablo provenía de las iglesias que iba levantando, NO DE LA CARIDAD, sino del apoyo de los hermanos a los que ayudaba. En Filipenses 4:10-20, Pablo explica como la Iglesia en Filipenses fue la única que al principio del ministerio de Pablo, comenzó a colaborar para que Pablo pudiera trabajar, Pablo es muy enfático en que no escribe para pedirles más dinero, al contrario, escribe para darles las gracias por el apoyo cuando nadie más lo proporcionó. Y este es el objetivo principal de los diezmos.  Apoyar a que el evangelio llegue a más personas. Entonces debemos dar, para que así como a nosotros alguien nos ha compartido del amor de Dios, más gente pueda conocer y también su vida pueda ser transformada.

Pero debemos tener mucho cuidado, porque la actitud es muy importante. Desde que Dios nos creó, nos pidió que de todo lo que hiciéramos o produjéramos le diéramos lo primero. Por ejemplo con Caín y Abel, ellos se dedicaban a la agricultura, así que su deber era dar las primeras cosechas. Un día que les tocaba dar cosechas, cada uno dio la suya, pero Caín la dio con mala actitud, y aun eso Dios lo tuvo en cuenta.

Hablar sobre dar a Dios la primera parte o el diez por ciento de nuestras riquezas, o lo que esto represente, puede llegar a ser incómodo, pero a Dios no le parece para nada incómodo, al contrario, Dios nos reta.  Dice Dios en Malaquías 3:10, traigan sus diezmos a la iglesia, y pruébenme en esto y vean si no hay alimento en su casa, vean si no abro las ventanas de los cielos y derramo bendiciones sobre ustedes de tal manera que sobreabunde, y nada los destruirá. Es la única parte de la Biblia donde Dios dice “pruébame” o “te reto”. Está diciendo literalmente, que si Él promete que nos bendecirá al obedecerle, así va a ser, porque Él no es mentiroso como nosotros. Así que vale la pena entrarle al reto. Hay muchos retos en el mercado, retos de productos, de servicios, etc, pero no hay nadie que te asegure que te abrirán las ventanas de los cielos para que te den riquezas hasta que te sobren, solo Dios.

Y al tomar el reto nos lleva a pensar en lo que menciona 2°Corintios 9:5-7 acerca del sembrador. Todos conocemos las analogías y aquí se utiliza una nuevamente, y dice: “el que siempre escasamente, también escasamente recogerá, pero el que siembre abundantemente, de la misma manera recogerá”. En pocas palabras Dios nos sigue retando, es decir, si ya vamos a decidir confiar en Él, hagámoslo al cien por ciento y no solo en partes, porque Él nos dará de la manera en que demos. Dice Lucas 6:38, que demos y así se nos dará, pero Dios da una medida, buena, grande, rebosando; pero acordándonos que como demos, así también se nos regresará.

Si damos mucho, poco, más o menos, es decisión de cada uno. Pero veamos el ejemplo de la viuda pobre, es un ejemplo que contó Jesús y que en verdad conmueve muchísimo. Está una viuda pobre, muy pobre, a la cual solamente le quedan dos moneditas, las de menor valor, es todo lo que le queda, pero eso ya lo había destinado para dar en la iglesia para Dios. Y eso da. Y Jesús al verla, la compara con todos los ricachones de ese tiempo, diciendo que ella había dado mucho más que ellos, pues daba lo que tenía en su corazón; lo otros daban millones para que todos vieran y sintieran que sus pecados les eran perdonados por andar de “dadivosos”, pero no era la actitud correcta.

Corintios dice que debemos dar el primer día de cada semana, en la iglesia donde recibamos la enseñanza y donde estemos creciendo, porque así como nosotros recibimos una buena enseñanza de Dios que nos hace mejorar, crecer en Dios, aprender, también otros deben hacerlo. Nunca se nos olvide el sabio consejo que se nos da en 2°Corintios 9:7, cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.  Mateo nos reta a recordar que  es muy bueno diezmar, pero no debemos olvidarnos de lo importante como la justicia, el amor, las buenas obras. Es necesario tener un equilibrio.

Cambio y fuera!

sábado, 11 de junio de 2011

Administradores y no dueños

La riqueza es como el agua salada, cuanta más se bebe más sed da. (Schopenhauer), y cuan cierto es. En esta ocasión hablaremos sobre la administración sobre la riqueza, el dinero, los bienes todo lo que está alrededor.

Considero importante hacer un análisis que pocas veces hemos hecho, ir al principio de todas las cosas. Empecemos desde Génesis 1:1 “En el principio Dios creo los cielos y la tierra”. Es decir, que Dios es el creador de TODO. Dios creo la tierra, los animales, las plantas, los peces, todo lo que ya sabemos, pero eso es precisamente la materia prima para que trabajemos. De hecho en Génesis 1 del versículo 28 al 30, un poquito más adelante, que Dios nos da una orden como pobladores de la tierra, nos dice que nos multipliquemos, y que administremos toda la tierra. Administrar la tierra significa trabajar en ella y hacerla crecer. En aquel tiempo Dios no iba a decir, “bueno hijos les dio las grandes zonas industriales y los imperios tecnológicos para que los desarrollen”, ¡NO!, en ese momento dio la materia prima y las herramientas básicas para que se comenzaran a desarrollar todo lo que hasta ahora conocemos. La orden fue clara, administren la riqueza en la tierra a partir de lo que les doy, la recompensa será su suya. Hoy en día vemos representada la riqueza en el dinero, como la paga de nuestro trabajo. Representa que hemos trabajado arduamente y que merecemos ser recomenzados.  Somos su máxima creación, sus hijos queridísimos, está encantado con nosotros, así que nos capacitó y nos dio las herramientas para poder administrar todo. Sin embargo también nos dice unas palabras interesantes más adelante en la misma Biblia, en Deuteronomio capítulo 8 del versículo 11 al 18. A continuación una paráfrasis de esa parte: Comerás y te saciarás, y bendecirás al Señor tu Dios por la buena tierra que te  dio. Cuídate de no olvidarte del Señor tu Dios, y sobre todo de cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy; no vaya a ser que comas y te sacies, y edifiques buenas casas, y tus vacas y tus ovejas se incrementen, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides tu Dios, que te sacó de tu más grande problema, de la esclavitud en la que estabas; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, pero que te sustentó en medio de ese desierto, afligiéndote y probándote, haciéndote bien; así que no digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate que el Señor tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas.” Al leer esto, en verdad considero que hagamos una pausa en todo y lo leamos muchas veces hasta que nos casi casi lo memoricemos. Dios está siendo súper claro y nos dice que claro que nos va a ir ¡súper bien! Él nos dio la materia prima para trabajar, y además de eso, nos va a prosperar para que nuestro trabajo rinda mucho y crezca de manera buena; pero no se nos vaya a olvidar por ahí el pequeño detalle que todo lo que logremos es por Él. A final de cuentas si Él es el creador de todas las cosas, también nos da la fuerza, la inteligencia, nos pone en las situaciones correctas, nos da las amistades, los conocidos, esas habilidades increíbles, esos dones únicos, esos detalles que hacen magia en los negocios, todo eso Dios lo hace para que logremos los objetivos y nos vaya muy bien. Pero nos recuerda, “cuando te esté yendo muy bien, no se te vaya a olvidar que Yo, el Señor tu Dios, es el que hace todas las cosas, no creas que eres tú”.  Pero tranquilos, no es que Dios nos quiera hacer sentir mal, simplemente nos recuerda que somos administradores de su grandeza y de sus riquezas, pero no somos los dueños, solo Él es dueño.

 A Jesús le gustaba hablar en parábolas, es decir, en historias, y así podía transmitir enseñanzas muy buenas, pero de manera mucho más entendibles. Y una de ellas hace referencia a lo que estamos platicando. Había un hombre muy rico, dueño de muchos negocios que tenía que salir de viaje. Así que dejó a tres de sus mejores hombres a cargo de sus negocios. Al primero le dejó diez mil monedas de oro, al segundo cinco mil monedas de oro y al tercero mil monedas de otro. Les dijo que regresaría en cierto tiempo y que esperaba que cuidaran de ese dinero, porque ya sabían que era muy estricto no toleraría pérdidas. El primero (diez mil) lo invirtió. La verdad es que la historia no cuenta en qué lo invirtió, pero me gusta pensar que invirtió el dinero en negocios, porque al final cuenta que dobló la cantidad, y logró obtener veinte mil monedas de oro. El segundo, el de las cinco mil monedas hizo lo mismo, invirtió el dinero y también las duplicó. Pero el tercero, tuvo mucho miedo de su jefe y no quiso arriesgarse, así que literalmente enterró su moneda en medio del patio de su casa y se esperó a que su jefe regresara. Cuando el jefe regresa después de varios meses. Les pide cuentas, el primero le entrega el doble de dinero, y el jefe lo recibe muy contento, el segundo igual, pero al ver al tercero lo regaña, lo corre y le dice que lo poco que tenía que lo quitaran y se lo dieran al que tenía veinte mil monedas de oro.

Realmente esta historia es muy interesante. Más que parecer injusta, hay varios puntos para reflexionar. En primer lugar entender que Dios no nos da lo mismo a todos, a cada uno nos da algo completamente diferente, si nos da poco o mucho, es porque Él tiene un propósito diferente, pero de igual manera está esperando que hagamos algo con eso. Pero si nos da, es porque confía en nosotros y nos ama, así que démosle gracias y aprovechemos lo que tenemos, pero sobre todos seamos responsables con lo que nos da; porque al darnos es porque está confiando, y al confianza siempre conlleva la responsabilidad. Es interesante como el jefe es una analogía de Dios, y Dios siempre nos pedirá cuentas de todo, de lo poco o de lo mucho, pero siempre nos pedirá cuentas, así que seamos responsables con lo que nos dé.  Seguramente cada uno está especulando sobre en qué habrán invertido esos hombres el dinero, el jefe solo pidió cuentas, cada uno de nosotros tenemos que ser creativos y rendir cuentas sabias e inteligentes. Obviamente Dios espera negocios éticos e íntegros, que vayan conforme a sus demás mandamientos, nada de negocios chuecos.  Pero esto me lleva a reflexionar sobre el hecho de la riqueza vendrá del área en la que más te guste trabajar. ¡Es muy probable que el negocio que pienses que esos hombres hicieron, es el que a ti más te guste! Porque en eso eres bueno, y ahí ves un futuro. De ahí vendrá tu riqueza.

A final de cuentas este es el plan de Dios, darnos toda la materia prima, herramientas, oportunidades, formas, espacios, para que podamos disfrutar de su creación y aprovecharla. Pero siempre teniendo equilibrio, el problema está cuando no tenemos equilibrio respecto al dinero, y sobre todo a la prioridad que le damos en nuestra vida. Dice Eclesiastés 5:10 que el que ama el dinero, nunca se va a saciar, el que ama tener mucho, nunca va a tener suficiente.  No hay mucho que explicar, todos sabemos que no hay sueldo que nos sea suficiente, precio que nos compre lo suficiente; pero si podemos decidir estar satisfechos, ser agradecidos, administrar con mayor sabiduría, ser más generosos, menos egoístas.  No hay una serie de pasos de qué hacer o qué no hacer con el dinero. Sin embargo me gusta la reflexión que le dice Pablo a Timoteo en su primera carta en el capítulo 6 del 17 al 19 y dice: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.” Si analizamos a detalle estas líneas coincidiremos en que no hay algo más relativo y efímero que la riqueza, hay claros ejemplos de riqueza inquebrantable como la realeza; sin embargo riqueza cotidiana como el nivel y estilo de vida que llevamos una buena cantidad de personas en el mundo, cualquier de nosotros puede ser considerado rico si nos comparamos con alguien que vive del otro lado del mundo y que no puede leer que tú estás leyendo porque no tiene una computadora con acceso a internet, o porque ni siquiera tiene una casa, alimento, vive en una comunidad marginada, etc. Así que, si tienes el privilegio de estar leyendo este escrito puedes sentirse aludido en lo que dice Pablo, y eres considerado, según la definición de riqueza que nos atrevimos a hacer, uno de los ricos de este mundo. Pon tu nombre en ese párrafo: “A los ricos (pon tu nombre) ….” Y vuelve a leer todo el mandato… sintámonos aludidos y seamos buenos administradores de las riquezas que Dios nos da, entendiendo que no somos dueños de ellas, por lo tanto no podemos disponer de ellas a nuestro antojo, pero si las administramos para hacerlas crecer, pero también para darle cuentas al dueño.

Cambio y Fuera.

miércoles, 1 de junio de 2011

Aprendiendo a estar bajo autoridad, para ser buena autoridad.

La mayoría tenemos problemas para estar bajo autoridad, pero lo más grave de todo, es que cuando se nos da la oportunidad de ser autoridad, también nos enfrentamos con la incapacidad para ser buenas autoridades o líderes.  En esta ocasión nos referiremos al concepto de autoridad representado por maestros, jefes, autoridades morales, etc., de los papás platicaremos en otra sesión, porque definitivamente ellos necesitan una sesión exclusiva. Determinemos primeramente, cuáles son los principales motivos de conflicto. Todo empieza en la comunicación, es bien sabido que es la raíz principal de la mayoría de los conflictos a nivel mundial en cualquier estrato.  Regularmente el conflicto está en la forma y el tipo de mensaje que se da; además de la poca capacidad que tenemos para escuchar y a la alta exigencia que tenemos para ser escuchados. Otro motivo de conflicto es no sentirse identificado. Si decidimos estar en cualquier agrupación que requiere autoridad, es porque hay un sentido de pertenencia. Cuando sentimos que no buscan nuestros intereses, nos sentimos desmotivados y hasta defraudados, pues no sentimos que vayamos tras lo mismo. Y lo peor viene cuando sentimos que no somos tomados en cuenta, todos hemos pasado por esa terrible sensación de tener una excelente idea que mejorará el proyecto en el cual estamos trabajando, pero el líder del proyecto ni siquiera escucha nuestra idea, tomarla en cuenta está totalmente fuera de lo que podamos llegar a imaginar.

Piensa por un momento cuál sería la autoridad ideal, ya sea que tu estés bajo su liderazgo o que tú te conviertas en ese líder. ¿Cuáles características destacarías como las más importantes? Que reconozca cuando se equivoca, que escuche, que de oportunidad de opinar, que valore el trabajo de otros, ¿alguna otra?...

La carta de Pablo a los Romanos en la Biblia, en el capítulo 13 habla sobre lo que Jesús opina respecto a las autoridades que nos puso en la tierra. Y da una perspectiva bastante interesante. Después de leerlo varias veces he llegado a la conclusión que Dios nos conoce tan bien, que nos ubica en las situaciones exactas para moldear nuestro carácter y llevarnos a dar lo mejor de nosotros, a pesar de que no nos den nada de ganas. Dice Pablo, “todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por Él. Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán castigo. Porque los gobernantes no están para infundir terror a los que hacen lo bueno sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres librarte del miedo a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás su aprobación, pues está al servicio de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, entonces debes tener miedo. No en vano lleva la espada, pues está al servicio de Dios para impartir justicia y castigar al malhechor. Así que es necesario someterse a las autoridades, no sólo para evitar el castigo sino también por razones de conciencia.  Por eso mismo pagan ustedes impuestos, pues las autoridades están al servicio de Dios, dedicadas precisamente a gobernar. Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor.” (Romanos 13:1-7) Me resulta tan interesante leer que Dios decidió establecer las autoridades que tenemos, ¡sí! Ese jefe injusto, esa maestra regañona, ese policía que te paró por pasarte un alto, ese gobernante de dudosa procedencia, todos los estableció Dios. Y están ahí, según dice su Palabra, para servir a Dios, y en algún momento rendir cuentas. Esto nos puede llevar a una gran controversia, ¿por qué Dios pone arriba de nosotros a gente que no consideramos la adecuada? Dios los pone, no porque sea malo, sino porque quiere trabajar con nuestro carácter y sabe que el trabajar con ellos desarrollará ciertas habilidades en nosotros.

Todo este mensaje tan interesante y controversial nos dice en primer lugar, Dios establece autoridades, aunque a nuestro parecer no sean las indicadas, para Él son las correctas. Por lo que debemos someternos a ellos, lo que significa que debemos ser obedientes, siempre con dignidad y respeto a nuestra integridad. Cuando estamos bajo autoridad y vemos injusticias queremos que nuestras autoridades mueran en ese mismo instante; sin embargo cuando nos toca estar arriba entendemos que las decisiones no son tan fáciles como parecen y se complica el escenario; pero es ahí donde debemos tener claro que todas las autoridades, en cualquier nivel, tendrán que rendirle cuentas a Dios, por lo que somos responsables por los que están debajo de nosotros. Además de no perder de vista que siempre hay consecuencias de nuestras acciones, por lo que la clave está en hacer las cosas bien, en hacer el bien en cualquier momento, entonces nos irá bien frente a nuestras autoridades; sí, aunque creas que todos son corruptos. Y sobre todo, obedecer no solo por las consecuencias, sino conscientemente. No siempre nos va a gustar la autoridad, y cuando seamos autoridad, definitivamente no le vamos a gustar a mucha gente, pero Dios pone y quita a cómo considera es mejor para todos alrededor, por lo que debemos respetar, obedecer y dar gracias.

Y finalmente, recordar que como dice la primera carta de Pablo a Timoteo en el capítulo 2, siempre pedir, suplicar, rogar y dar gracias por todas nuestras autoridades. Estés debajo de alguien o siendo líder de alguien más, pide, ruega y suplícale a Dios sabiduría para tomar las mejores decisiones. Recordemos que somos herramientas que Dios usa para cumplir con su plan. Así que decidamos ser buenas herramientas. A final de cuentas, El mandamiento de oro es Amar a Dios, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos; creo que nunca llegamos a pensar que la autoridad odiosa que te hace la vida imposible es el prójimo que Dios nos pide amar. Este amor, no tiene que ver con la pasión, el cariño, las palabras tiernas; pero si tiene que ver con el respeto, la obediencia, tolerancia, buen trato, amabilidad. Justo como nos encantaría que ellos nos trataran.

Cambio y fuera.

jueves, 26 de mayo de 2011

Planeando mi vida

Pocos son los afortunados que saben exactamente lo que quieren, que tienen bien definido su propósito y saben exactamente a dónde van. Sin embargo es un anhelo que todos hemos experimentado. Quién soy y a dónde voy.

Hace muchísimos años la Biblia nos muestra la vida de Caleb. Es mundialmente conocida la historia del Pueblo de Israel y sus travesías en el desierto, la manera tan extraordinaria en que fueron libertados de Egipto, las plagas, cruzando el mar, etc. Sin embargo cuando Dios los libera de Egipto y los manda al desierto, les promete una tierra, donde podrán establecerse como nación. Dios le dice a Moisés que escoja un representante de cada una de las tribus;  había 12 tribus. Estos representantes serían enviados a la “tierra prometida”, para que la inspeccionaran, y posteriormente trajeran frutos muestra y contaran cómo era a todos los habitantes del pueblo de Israel. Debían decir si eran muchos habitantes o pocos, si eran grandes o pequeños, que tipo de frutos había, cómo eran sus murallas, etc. Y así fue, fueron los 12 inspectores a checar la “tierra prometida”. Dios les había dicho que se las daría, pero tenían que conocerla primero. Después de 40 días regresan con frutos enormes. Un solo racimo de uvas se necesitaba cargar entre dos personas.  Se dieron cuenta que era una tierra muy fructífera, le decían la tierra donde fluía “leche y miel”; sin embargo los habitantes eran gigantes, literalmente, medían más de tres metros, eran muy fuertes, tenían una ciudad amurallada y eran mucho más que los israelitas. Así que cuando regresan del viaje, diez de los exploradores se encargan de desanimar a todos los israelitas, diciéndoles que sí era un lugar maravilloso, pero que jamás podrían tener, porque todo estaba en su contra. Sin embargo hubo dos hombres que fueron positivos y que se atrevieron a tomar el reto: Josué y Caleb. Ellos, contrario a sus colegas, se encargaron de platicarles a todos lo increíble que era esa tierra y cómo sería suya. La negatividad de los demás fue mayor y no fueron por la tierra. Pasan 45 años y se reparten algunas otras tierras de los alrededores, sin embargo Caleb va con Josué, que era el que estaba al mando en ese momento, y le dice va a cobrar la promesa que le hicieron. Él se había preparado durante 45 años para poder ir a tomar la tierra prometida y el monte que hacía muchísimos años había ido a visitar. Josué recuerda aquella promesa y lo bendice para que vaya. Caleb a sus 85 años sube al monte y lo toma para su tribu.

Esta historia resulta en verdad fascinante. Y tiene mucho para aprender. Caleb tomó una visión, un sueño, una meta y trabajó en ella hasta que se cumplió. Debemos tener presente que Dios tiene planes grandes para nosotros.  Me gusta lo que dice Jeremías 29:11, que Dios tiene planes de bien y no de mal para nosotros. Pero el primer paso es creerlo, para entonces sí empezar a trabajar en eso. Una vez que defino cuál es misión, objetivo, sueño o idea; necesito decidir ponerme a trabajar. La lista de “sueños” puede ser muy grande, pero lo crucial será el día que decidamos hacer algo para llegar a esto. Siempre teniendo presente que lo que Dios nos pone como sueños, proyectos, etc., es porque nos capacitó con las herramientas para poder hacerlo. No podemos permanecer en pausa toda la vida. Es momento de aceptar el reto, tal cual lo hizo Caleb. Sabía cuál era su meta y decidió tomarla, a pesar de que representaba mucho.

Siempre vendrán miedos que impedirán que cumplamos con el cometido, el constante “no puedo, no sé, no me sale”; el muy común menosprecio a nosotros mismos, más allá del menosprecio de los demás; la comparación, la falta de apoyo, lo mal que me ha ido en mi pasado, etc. Es necesario identificarlos, para trabajar en ellos, vencerlos y salir adelante.

Me gusta lo que dice el libro de Santiago, en la Biblia, en el primer capítulo dice que nos consideremos muy contentos y agradecidos cuando estemos pasando por pruebas o situaciones complicadas, ya que la prueba de nuestra fé produce constancia (paciencia), y la constancia lleva a feliz término la obra, para que seamos perfectos e íntegros, y  no nos falte nada. Si a alguno le falta algo debe pedírselo a Dios, porque Él da a todos sin menospreciar a nadie. Pero al pedirlo, lo debemos pedir con fé, sin dudar; porque si dudamos somos como las olas del mar inconstantes que van de un lado a otro. Justo cuando decides seguir tu sueño, regularmente vienen mil conflictos. Pero es ahí cuando debemos tomar este consejo y sentirnos privilegiados, porque definitivamente nos llevará a desarrollar el carácter que Dios espera. Sí Dios nos da un sueño, Él nos ayudará a cumplirlo.
Dejemos de vivir la “vida light”, la vida que no tiene contenido energético, la vida pasiva; no podemos permanecer en pausa el resto de la vida. Necesitamos desarrollar la paciencia, como Caleb que esperó cuarenta y cinco años para cumplir su sueño. En cada uno toma un tiempo diferente, pero siempre con paciencia, tenacidad, constancia; no dejándonos vencer por la indiferencia. No seamos como la canción de los Black Eyed Peas “Now generation”, acostumbrados al rápido, ahorita, sin perder ni un segundo. Los planes de Dios son para toda la vida, y a Él no le importa pasar años trabajando con nosotros.

Nunca olvides que Dios tiene planes de bien para ti, no de mal. Para que tengamos una esperanza y nos vaya bien. Si lo prometió es porque lo cumplirá, solo debemos poner en acción lo aprendido y comprometernos con Dios y con nosotros mismos a luchar por lo que Él ya puso en nosotros. 

Cambio y fuera.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Timoteo, un muchacho como tú


"Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta amor, espíritu, fe y pureza." (1 Timoteo 4:12) 

Imagínate que la persona que más admiras te pone un reto, te pide que no te menosprecies a ti mismo y que no dejes que alguien lo haga. Y además te reta a ser ejemplo en tus palabras, tu conducta, el amor, el espíritu, la fe y la pureza. A Timoteo lo retaron de esa manera, siendo un total desconocido, se convierte en el heredero de una misión increíble y de talla mundial. Pero ¿quién es Timoteo? y ¿qué características tenía que le dieron las bases para cumplir más allá de las expectativas?; ¿cómo nos motiva la vida de Timoteo a seguir su ejemplo en tiempos actuales? A poco, no tenía algún temor o miedo que lo limitara en su trabajo.

La primera sesión de Cambio y Fuera es sobre Timoteo. Su ejemplo, dedicación, constancia y responsabilidad al máximo nos inspiran y esperamos te inspire a ti también. 

Timoteo era un joven que vivió pocos años después de que Jesús estuvo en la tierra. Nadie lo conocía, hasta que  Pablo ("El Gran Apóstol")  lo escoge, lo entrena y lo manda como representante en su ausencia y como su heredero al morir.

Empecemos analizando  las características de este muchacho:

Criado en una familia mitad judía y mitad griega. Esto es importante porque en aquel tiempo el hecho de no ser un judío "puro", era un obstáculo para la vida y el camino que decidió tomar Timoteo. Los judíos sin ningún problema podían decir "¿Por qué Timoteo me quiere enseñar o decir como hacer las cosas si ni siquiera es un judío?", sin embargo Timoteo fue capaz de cumplir sus propósitos demostrando su carácter y entrega a su misión.

Buena Reputación. (Hechos 16:1-3). No es sencillo encontrar alguien de quien se hable bien, debido a que las personas generalmente están más enfocadas en buscar lo malo en alguien, que en exaltar sus características. Sin embargo como dice la Biblia relata que Pablo lo escogió en un principio porque la gente hablaba bien de él. ¿Qué hablará la gente de ti? ¿Hablan bien? ¿Cómo anda tu reputación?

Amigo, fiel compañero, soporte e inspiración. Sin importar la misión o la tarea encomendada, Timoteo estaba dispuesto a llevarla a cabo de igual o mejor forma que el mismo Pablo. En algunas ocasiones sirviendo como soporte e inspiración para su maestro. Incluso le tocó estar en la cárcel, que casi lo mataran por culpa del trabajo que hacía (predicar el evangelio), ir a muchas iglesias en diferentes ciudades a llevar enseñanzas que Pablo le encomendaba. 

Responsable y Comprometido "Servicio Desinteresado". (Filipenses 2:19-23) ¿Puedes decir "no me importa lo que me pase, cumplire con lo que me pides"? Así era Timoteo, con un total y completo desinterés en si mismo, llevó a cabo con responsabilidad y compromiso todo lo que Pablo le encomendaba como si fuera una encomienda propia. El sabia que lo que estaba haciendo le podía costar su libertad o incluso la vida, y sin embargo se mantuvo firme y fiel en su propósito.

Capaz de aceptar retos. Sin importar la labor, tarea o misión encomendada Timoteo se sabía capaz de llevarla a cabo. Fuera llevar una carta, o pararse, a pesar de su juventud, frente a miles de personas y dar a conocer su mensaje se dice fácil pero ¿Serías capaz de hacer algo similar?.

Relación personal con Dios. Timoteo decidió establecer una relación personal con su Dios. Se convirtió en su propio Dios, no se refería al Dios "de su mamá, o de su abuela". Era su propia relación con Dios. Al tomar esta decisión se apasionó aun más por lo que hacía, estaba convencido que debía cumplir con su encomienda de enseñar a otros sobre Jesús, y nada lo detenía. 

En segundo lugar revisaremos algunos de los posibles temores o miedos a los que suponemos que Timoteo debió enfrentarse:

Un detalle importante en la vida de Timoteo es que en ninguna de las dos epístolas escritas por Pablo a Timoteo o en los pasajes que lo involucran se menciona la palabra "miedo", "temor" o "temeroso". ¿Podrías llevar a cabo una misión similar a la de Timoteo sin temor alguno? ¿o al menos sin hacerlos evidentes?
Estos son algunos de los que consideramos son algunos de los temores que pudo haber enfrentado.

Ser Menospreciado. En una situación como la que vivió Timoteo enfrentarse al menosprecio seguramente fue la primera dificultad que debió enfrentar (Tal vez por eso Pablo se lo recuerda en 1 Timoteo 4:12), frases como "eres muy joven"o "no eres tan judío como yo", debieron existir en el diario vivir de Timoteo, sin embargo el no se dejo caer y continuó enseñando y predicando hasta que fue escuchado y reconocido

Comparaciones con Pablo. Siendo el discípulo número uno de Pablo, las comparaciones debieron estar siempre presentes. ¿Alguna vez te han comparado con tu papá, mamá, hermano o amigo? ¿Te gusta cuando lo hacen?, definitivamente no es una de las mejores sensaciones. Imagina un momento ser comparado y medido siempre contra la "vara mas alta", ¿No es un escenario sencillo verdad?, pero Timoteo demostró su temple y su personalidad haciendo su propio camino pero siempre enfocado en la misión que le fue encomendada.

Fracasar. Ante las adversidades que Timoteo enfrento (cárcel, persecución, menosprecio, etc), es difícil creer que no pensó en darse por vencido y fracasar en su misión, pero una vez más Timoteo te da una lección de vida y no se deja vencer por nada, confía en que su misión esta guiada por Dios y sigue adelante con todas y cada una de sus asignaturas.

Finalmente, Pablo hace algunas recomendaciones a Timoteo cuando este le esta heredando su misión, las cuales debes hacer tuyas y de esta forma estarás en el camino correcto.
No a las doctrinas diabólicas / Inspiraciones Engañosas / Falsas Ciencias. Se escucha muy drástico y agresivo, sin embargo este punto se puede hacer tan terrenal y tan nuestro como no dejarte llevar por las influencias negativas de la televisión y el fanatismo.
Ejercitar la piedad y trabajar por Dios. La piedad no es perdonarle la vida a alguien, la piedad tiene su raíz en ser bondadoso y bueno con el prójimo. Esto llevado de la mano de ofrecer todas tus acciones a Dios te puede asegurar y dar la tranquilidad y confianza de que estas en el camino correcto.
Ser  ejemplo de hablar, conducta, amor, fe y pureza. Sabes perfectamente cuando haces algo malo, muchas veces tratas de bloquear esa voz que te dice "no lo hagas", sin embargo si empiezas a escucharla veras que fácil es vivir para bien". De esta forma si tenemos una conducta correcta podremos inspirar a los demás a hacer lo mismo y podemos Enseñar y animar a nuestros hermanos.

La reflexión final de esta primera sesión tiene que ver con la ultima instrucción de Pablo a Timoteo, Persevera y se Humilde (1 Timoteo 4:15), no importa lo que te pase, lo que enfrentes, o el problema que tengas en tu vida, si tu objetivo es correcto y reconoces que tienes una necesidad de Dios, Él estará contigo haciendo.


La próxima vez conoceremos a Caleb (Para saber mas de él lee Números 13)...

Cambio y Fuera


domingo, 15 de mayo de 2011

Comenzamos!

"Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza" (1 Timoteo 4:12)

¿Qué quiero hacer de mi vida?, ¿Cuál es mi propósito?, ¿Le hago caso a mis amigos?, ¡Mis papás no me entienden!, ¡No necesito a nadie!, ¡A mí no me va a pasar!, ¿Tomar o no tomar?, ¿Soy Feliz?...

Estas son algunas preguntas que como joven seguro te has hecho alguna vez, y la búsqueda de sus respuestas es el origen de "Cambio y Fuera".

El nombre "Cambio y Fuera" es un juego de palabras, en primer lugar en una conversación por radio, la cual es unidireccional (es decir uno habla mientras el otro escucha y viceversa), la manera de avisar al que escucha que es su turno de hablar es usando el término "Cambio", sin embargo al terminar la conversación se dice "Cambio y Fuera", de esta forma se indica que se término el mensaje y que se saldrá del canal de comunicación. En segundo lugar, en una conversación con Dios, generalmente pides y oras, esperando una respuesta sin darte cuenta que tienes todas las respuestas a cualquier cuestionamiento en su Palabra y una vez que recurres a ella reconociendo tú necesidad y que Dios te habla a través de la misma lo único que te pide es que apliques lo aprendido a través de un cambio en tu forma de vivir y que salgas a aplicarlo a través de tu conducta.

El grupo "Cambio y Fuera" busca generar un espacio para todos aquellos que ya no se sienten adolescentes, pero que de igual forma no se consideran adultos, donde puedas: 
  • EXPRESAR tus inquietudes, dudas y preguntas,
  • REFLEXIONAR acerca de las opiniones de los demás, y
  • APRENDER la respuesta de Dios a nuestros cuestionamientos.
Teniendo esto en mente, el objetivo del Blog es crear un espacio donde semana a semana podamos subir las reflexiones y aprendizajes a las cuales hemos llegado juntos.

Se parte de este nuevo proyecto...

Cambio y Fuera