sábado, 9 de julio de 2011

Ética Elemental para las Relaciones

Todo ser humano, sin importar su condición, se enfrenta a muchos conflictos y problemas a lo largo de su vida. Pero el mayor de todos está en las relaciones humanas. Relacionarnos los unos con los otros resulta uno de los conflictos que puede volverse sumamente estresante en nuestra vida. Si analizamos la raíz de todo este conflicto, llegaremos al punto medular: el egoísmo. Todos los seres humanos somos egoístas, entonces un egoísta relacionándose con otro igual de egoísta es igual a problemas y lamentablemente muchas veces rupturas.

Es por eso que analizaremos el “Código de ética” para las relaciones. Como se ha mencionado anteriormente, Dios nos creó y sabe muy bien de “qué pata cojeamos”, es decir, sabe que necesitamos una guía para relacionarnos, de otra manera no nos es posible sobrevivir. En la Biblia está este código, específicamente en la carta a los Efesios, escrita por Pablo, capítulos cuatro y cinco.

Para empezar el escritor nos recuerda cuál es el propósito de este código de ética y sobretodo de nosotros como seres humanos, el objetivo es que seamos “uno solo”, es decir, que todos somos parte del mismo grupo de hijos de Dios. Como si fuéramos parte del mismo equipo o del mismo cuerpo. Por lo tanto no podemos estar peleados por la eternidad los unos con los otros; es como si un día nos enojáramos con nuestra propia oreja, o con un ojo, con un pulmón; es ¡imposible!, necesitamos todos los miembros del cuerpo. De la misma forma nos necesitamos unos a otros, pues cada uno debe cumplir con una función y los demás estamos para complementarla.   Y al leer esto, seguramente estás pensando que siempre hay excepciones de gente “nefasta, tonta, incompetente”, con la cual simplemente no te puedes relacionar. Pero resulta que muy probablemente alguien más esté pensando eso de nosotros, así que es momento de aprender a convivir y sobrellevarnos. En primer lugar el escritor nos reta a vivir con humildad, literalmente dice: “vivan siempre humildes, amables, pacientes y tolerantes”. La carta completa podría reducirse a esas cuatro palabras, y ya con eso nos mete en muchísimos problemas, pues la mayoría carecemos de esas cualidades. Y pensando en lo difícil que nos es hacerlo, el escritor nos motiva a esforzarnos, pues no es una tarea sencilla y requerirá toda la vida. Y para lograrlo Dios nos extiende su –gracia-, esto significa que si se lo pedimos, nos dará el carácter para hacerlo. Para al final, poder ser más parecidos a nuestro creador.

En esta parte de la Biblia se refiere al ser humano como “hijo de luz”, es decir, el escritor nos motiva a vivir como personas que iluminen su entorno; y es que en un medio de basta atrocidad, la luz resulta la única esperanza.  Dios creó la luz para separar lo bueno de lo malo, donde hay luz está Dios. Cristo es la luz y si aprendemos a seguirlo, no perderemos la luz; vivir en la luz es vivir como Cristo nos enseña. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no pueden extinguirla.  Me resulta muy interesante que a partir de aquí las recomendaciones son tan claras, tan textuales, que en muchas ocasiones no les prestamos la atención necesaria. De hecho no hace falta mucha interpretación espiritual, hace falta mucha práctica y nada más.

Lo primero que se nos invita a hacer es a vivir sin pensamientos frívolos. ¿Qué es un pensamiento frívolo? La envidia, el egocentrismo, mis intereses antes de los demás, usar a otros para cumplir con lo que quiero, el chantaje, la venganza… son ejemplos de pensamientos frívolos, es decir, que carecen de cualquier tipo de luz o esperanza; y ahí en la mente y nuestros pensamientos comienzan las peores guerras. Después nos reta a no cometer actos indecentes, y más allá de los referentes al área sexual, que seguramente fue lo primero que vino a tu mente, debemos reflexionar, qué es un acto indecente, tiene que ver con todo lo que atenta a la moral, a lo decente; involucra robar, codiciar, mentir (que adelante lo refuerza), la hipocresía, hablar mal de otros… Y sabiendo que uno de los principales conflictos en los seres humanos es la mentira, lo vuelve a reforzar diciendo que ya la dejemos y hablemos con la verdad. Me llama la atención que no dice “en la medida de lo posible habla con la verdad”, solo dice: di la verdad. Sí aunque duela, aunque te lleve a afrontar las consecuencias de decisiones anteriores, no importa dejemos el mal hábito de las mentiras chiquitas que se convierten en grandes. Y a continuación viene uno de los más complicados de seguir: “si te enojas no peques, no dejes que el sol se ponga sobre tu enojo”, particularmente en esta frase me encanta el hecho de que no dice NO TE ENOJES, si no que Dios entiende y reconoce que todos nos enojamos, es más, hasta ¡Él se enoja!; pero si nos enseña que no puede pasar más de un día con nuestro enojo. Sabemos que entre más tiempo pase, meditamos más la venganza, el coraje se incrementa y le damos una excelente oportunidad al diablo de meterse en nuestros sentimientos y como dijéramos en un lenguaje coloquial – “meter cizaña”.  Y luego viene uno de los más tentadores retos que existen: evitar las conversaciones obscenas y palabras indecentes; en una plática entre amigos comentábamos que no hay nada más tentador y delicioso a los oídos actuales y “modernos”, que hablar con groserías y obscenidades; es más, el que no lo hace se siente privado en su lenguaje; cuando debería ser al revés, hay tantos miles de palabras de las cuales hacer uso, para qué remitirnos a tan pocas. Todo lo que oímos se queda grabado en el corazón y dice la Biblia que de la “abundancia del corazón habla la boca”, llenemos nuestro interior de cosas que nos ayuden en lugar de perjudicarnos.  Más adelantito viene un reto muy interesante “abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias”, estas características son  ingredientes clave en cualquier pelea, discusión, conflicto, y regularmente terminan las relaciones basadas en esas características no terminan positivamente.  Y al final viene una recomendación interesante: no se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno. No dice que el alcohol es pecado, pero si dice que el desenfreno al que llevan las borracheras es muy negativo. Y es que cuántas relaciones no se han visto afectadas por causa del alcohol.

Lo que más interesante me resulta de todas las recomendaciones mencionadas, es que Dios las mandó decir con Pablo en esta carta hace muchísimos años, es decir, que en ese tiempo las relaciones humanas también están en conflicto, y resulta que hoy en día siguen igual. Tomemos estos consejos y llevémoslos a la práctica. La clave está en practicar, hasta que nuestros hábitos negativos sean eliminados. El autor de estos capítulos nos reta a vivir de manera diferente, no como vivíamos anteriormente, hoy conocemos a Dios y sabes lo que espera de nosotros, vivamos entonces como hijos que quiere parecerse a su creador. Vivamos como hijos de luz y mantengamos relaciones saludables, los resultados son inmediatos.

Cambio y fuera!

martes, 28 de junio de 2011

Buenas y Malas Influencias


¿A quién seguir? Es una de las preguntas más comunes del ser humano. Todo lo que somos, es porque lo hemos aprendido, pero no todo lo aprendido es bueno y nos conviene. Es por eso que debemos aprender sobre las buenas y malas influencias o modelos a seguir, para tomar lo mejor de cada uno, y convertirnos en personas de influencia positiva en la sociedad que poco a poco decae.

Partimos del hecho que todos somos imperfectos, por lo tanto no podemos ser el ejemplo “modelo” para que otros nos sigan; sin embargo sí existe un modelo ideal al cual imitar. Jesús es la mejor influencia que puede existir.  Dice el apóstol Pedro 2:21, que Jesús nos salvó para que lo tomemos como ejemplo y lo sigamos; comenta más adelante en esa misma sección, que sin Jesús en nuestra vida somos como –ovejas sin pastor descarriadas- es decir, gente sin propósito que va dándose topes a cada rato; pero Él viene a salvarlos para lo que imitemos y cambiemos el rumbo. Tomando a Jesús como modelo perfecto a seguir, nos queda un reto enorme, pero no utópico, es decir, sí lo podemos llevar a cabo. Pero necesitamos ser responsables.

Un ejemplo muy interesante sobre ser buena influencia y gente que a través de su ejemplo ha cambiado la vida de otros, tenemos a Onésimo. Muy probablemente no tengas ni idea a quién nos referimos, pero te recomiendo leer la carta de Pablo a Filemón. Onésimo era un esclavo de Filemón, debemos tomar en cuenta que en aquel tiempo el tener esclavos significaba que el amo era prácticamente dueño de la persona que le servía. En este caso Onésimo “casi” le pertenecía a Filemón, pero se pelean, y Onésimo huye. Buscando un poco más al respecto, nos damos cuenta que Onésimo era un ladrón y nada confiable; así que muy probablemente Filemón lo cachó, y el esclavo se dio a la fuga, para evitar su castigo. Después de un tiempo, Onésimo termina en la misma cárcel donde el gran apóstol Pablo estaba. Claro es que Onésimo merecía estar ahí, pues era un ladrón y seguramente lo cacharon en nuevas trampas, y Pablo estaba ahí injustamente, estaba ahí porque se dedicaba a predicar el evangelio de Jesús, y esto al gobierno romano lo tenía muy inconforme, así que lo mandaron a la cárcel. Estando ahí los dos, Pablo comienza a trabajar con Onésimo, a tal punto que Onésimo se convierte en uno de sus ayudantes en compartir el evangelio de Cristo a otros. Esto es totalmente increíble, de ser un ladrón despreciado, ahora se convertía en un fiel ayudante del gran Pablo. Así que Pablo decide escribirle a Filemón, diciéndole que le envía a Onésimo, pero ya no como esclavo, si no que ha sido transformado, ahora lo envía como compañero de servicio, para que le ayude en la iglesia. Definitivamente Pablo nos sorprende con su ejemplo, en un ambiente poco amigable para enmendar el camino de un ladrón, la cárcel, Pablo toma la oportunidad de enseñarle un nuevo estilo de vida, y ayudarle a cambiar. Y es el mismo reto para nosotros.

Suena interesante más no fácil. Pero Pablo nos da un consejo muy aplicable al tiempo actual. En la carta a los Filipenses 3:17-20 Pablo hace una recomendación un tanto agresiva, pero muy cierta, diciendo que sigamos su ejemplo y el aquellos que nos enseñan lo bueno. Me llama la atención como menciona que muchos se comportan como enemigos de la cruz de Cristo, esto puede sonar un poco “elevado” o complejo, pero no lo es. La cruz de Cristo representa todo lo que Jesús nos ha dado, puede ser perdón, paz, tranquilidad, una nueva vida, una nueva oportunidad, sanidad, constancia, paciencia, fidelidad.. etc.; cada quien sabe que es lo que Dios ha hecho por ti. Pero Pablo dice que debemos seguir el ejemplo de él, y no de aquellos que van en contra de todos las cosas buenas que Dios nos ha dado, gracias a que Jesús murió por nosotros. Y más adelante dice que no vivamos como los que su único dios son sus propios deseos. Aquí está la diferencia de una buena influencia y una mala influencia. El mundo actual está centrado en el –yo- y lo más importante para todos hoy en día es yo estar bien, mi propio placer, mis gustos, mis intereses, mis prioridades, mis problemas, mi cuerpo, mi ego, mi éxito.. ¡mi todo! El dios de este siglo son nuestros propios deseos y el yo. No porque sea malo pensar en nosotros mismos, es buenísimo preocuparnos por nosotros, pero siempre con equilibrio. Y Pablo es muy claro diciendo, sigan el ejemplo de los buenos consejos que les hemos dado, no sigan a aquellos que solo se preocupan por ellos mismos.

Ahora vemos un ejemplo de alguien que tomó un mal consejo, por precisamente concentrarse en sí mismo. ¿Has escuchado de Roboám? En 1°Reyes 11:40 al 12:24 se nos relata toda la historia de este interesante personaje. David, aquel que peleó contra Goliat, se convirtió en un súper rey de Israel. Después se queda su hijo Salomón, muy conocido porque ha sido uno de los más inteligentes en la historia del hombre al pedirle a Dios sabiduría, fue todo lo que pidió, y siendo el hombre más sabio del mundo, tomó decisiones muy importantes. Entonces muere Salomón y sigue Roboám al trono. Sin embargo Roboám no fue como su abuelo David y su padre Salomón, este nuevo rey inexperto, no tenía ni idea de cómo manejar un reino; entra al poder y se enfrenta con un problema con cierta población. Eran muy oprimidos y castigados por el reino, así que le piden al nuevo rey un poco más de libertad y sobre todo misericordia. Roboám va con los consejeros de su abuelo y de su padre y les pide consejo y ellos le dicen, que sea bueno con el pueblo y tenga misericordia. Sin embargo no se queda contento con el consejo y mejor va con sus amigos. Los cuales eran igual de inexpertos que él, ellos le aconsejan ser más agresivo con el pueblo y maltratarlos más. Y así lo hace. ¿Cómo crees que termina la historia? El pueblo lo apedrea y apenitas logra salir vivo, a partir de aquí todas las generaciones odiaron a la familia de David. Que impresionante fue la decisión de Roboám. Y tal vez en nuestras decisiones cotidianas no está el reinar un pueblo entero, pero tenemos muchísimas decisiones en las que debemos ser más sabios, pues las consecuencias son inmediatas.

El libro de Proverbios en el primer capítulo es muy claro y dice, oye si los malos o los pecadores te sonsacan, no vayas con ellos, no te conviene, aunque suene de lo más tentador. Debemos desarrollar la habilidad para decidir qué nos conviene y que no nos conviene. La respuesta para aprender a hacer esta diferencia está en la primera carta a los Corintios 2:14-16, la clave está en la relación con Dios. Dice esta parte de la Biblia que si no tenemos una relación con Dios entonces todo esto suena a una completa locura, porque va en contra de lo que la sociedad actual vive; sin embargo cuando tenemos una relación con Dios y le preguntamos, entonces podemos hacer la diferencia y tomar buenas decisiones.

Pablo le recomienda a Tito en su carta, “a los jóvenes motívalos a ser sensatos, y a hacer buenas obras”. Recordemos siempre el consejo que el mismo Pablo da a Timoteo sobre ser ejemplo en nuestra forma de hablar, en el amor, en la fe, en la conducta y en la pureza. Esto es ser una buena influencia. No somos perfectos, pero somos perfectibles. No podemos aislarnos y andar juzgando a todos. Solo debemos ser sabios en los consejos que tomamos. Analizar el estilo de vida y la congruencia que haya entre lo que dicen y lo que hacen. El evangelio según Mateo 12:34b-35 dice que de la abundancia del corazón habla la boca, siempre que escuchemos a alguien o digamos algo, recordemos que es producto de lo que tiene adentro, de su estilo de vida, convicciones, forma de pensar. Recordemos llenar nuestro corazón de cosas que en verdad valgan la pena, para que eso sea lo que hablemos y digamos; pero sobre todo lo que vivamos. Ser congruentes en el pensar y actuar no es fácil, pero vale la pena.

Cambio y Fuera!

domingo, 26 de junio de 2011

Relaciones personales / Amigos

El libro “Todos somos normales hasta que nos conocen” de John Ortberg hace una analogía muy interesante sobre como todos somos muy imperfectos. Hace referencia a las tiendas de descuentos donde encontramos mercancía con un pequeño detalle imperfecto, podemos obtener dicho producto a un precio menor; sin embargo no podemos quejarnos del imperfecto, porque en su etiqueta decía que tenía alguna pequeña falla y aun así decidimos adquirirlo. Lo mismo pasa con los seres humanos, todos tenemos algún detallito que nos convierte en imperfectos. Sin embargo, nos cuesta trabajo reconocer que tenemos esa etiqueta que evidencia nuestros defectos, y nos llevamos la vida entera en tratar de esconderlos. Sin lugar a dudas, esta es una de las razones por las cuales las relaciones humanas son tan complicadas, todos somos imperfectos y debemos aprender a vivir con ello.

Una de las relaciones humanas más importantes es la amistad. Dice Proverbios  que hay amigos que son más unidos que hermanos, así que realmente es uno de los lazos de mayor trascendencia en la vida de los seres humanos. Ser y aprender a ser amigos, no es cosa fácil. Pero como siempre, vayamos al inicio de todas las cosas, dado que todos hemos fallado a aquellos que han confiado en nosotros, amigo perfecto solo hay uno: Jesús. Siendo Él perfecto, nos considera sus amigos, más allá de considerarnos sus hijos, sirvientes, o simples pecadores que no están a la altura de su amistad, en Juan 15:15 nos considera sus amigos,  y no solo eso, nos trata de la misma manera.  

La primera característica de la amistad es la confianza. Si hablamos de que Jesús nos considera sus amigos, la característica principal que pide para dicha relación es la confianza. El primer ejemplo en la Biblia es Abraham, la Biblia dice en Santiago 2:23 que como Abraham le creyó a Dios, esto le fue tomado por justicia y entonces Dios lo consideró su amigo. Ciertamente la desconfianza destruye relaciones.

Hay dos ejemplos de amistad que analizaremos en esta ocasión, la amistad de Jesús con Lázaro, y la amistad de David con Jonatán. Particularmente encontramos cuatro características que son importantes.  El primer caso de Jesús con Lázaro lo podemos leer en todo el capítulo 11 del evangelio según San Juan, historia que relata la profunda amistad que tenía Jesús con la familia de Lázaro, a pesar de que muchísima gente seguía a Jesús, muy poquitos eran considerados sus amigos de verdad. Jesús sabe que Lázaro se muere, y va a resucitarlo, a pesar de que esto le acarré algunos problemas, como que los habitantes de la ciudad donde Lázaro vivía esperaba que Jesús regresara para matarlo lentamente a pedradas. A Jesús eso no le importa y va a visitar a su amigo, a dolerse de su muerte y a resucitarlo. Y la famosa historia de David y Jonatán la encontramos en los capítulos del 18 al 20 de 1°Samuel, historia donde David había sido declarado el próximo rey del pueblo de Israel, pero el actual rey no estaba nada contento con la noticia y lo quería matar, ese rey Saúl, era papá del mejor amigo de David, Jonatán. Sabiendo que corría mucho peligro el continuar siendo amigos, hacen un pacto de protección mutua, aun cuando alguno de los dos muera, se prometen cuidar a sus familias, y David lo lleva a cabo muchos años después que Jonatán muere. Jonatán previene a David en algunas ocasiones que supo que su papá Saúl ya estaba por encontrarlo, y decide defenderlo frente a Saúl. Ambas historias coinciden en cuatro puntos. Número uno, debemos amar a los amigos como a nosotros mismos. De hecho es el mandamiento de oro, amar al prójimo como a nosotros mismos. Ahora bien, los siguientes pasos son la aplicación de esa frase, para que no quede solo en una declaración, sino se convierta en acciones. Número dos es acudir a ayudar al amigo, lo cual es una decisión personal. El mundo actual se ha convertido en un mundo muy comunicado, pero nada personal. Nos hemos envuelto en conversaciones como: “como estas? –bien y tu? –también” y punto. No buscamos relaciones o conversaciones en donde tengamos que exponer un poco más nuestro interior. Por lo tanto decidir ayudar, requiere salir de esa zona de comodidad aislada y abrirse a escuchar y tal vez embarrarse un poco de los problemas del otro. Y aquí es donde entra el punto número tres, será necesario sufrir un poco juntos. Las relaciones se fortalecen en los roces, dice Proverbios 27:17 que hierro con hierro se afila, y el hombre se afila con sus amigos. Así que va a ser necesario entrar al trabajo duro y rudo, para entonces sí mejorar la relación, conocernos más a nosotros mismos y al otro, y fortalecer los lazos. Para finalmente en el punto cuatro, demostrar con actos, siendo este tema bastante amplio y relativo a cada caso en particular. Tiene que ver con la responsabilidad y el compromiso.

Dice Eclesiastés que es mejor dos que uno, para ayudar a levantarnos. En este ambiente, como mencionábamos, donde preferimos aislarnos, permanecer en nuestro propio mundo, antes de ser heridos por el mundo exterior, es necesario entender que Dios nos creó como seres que deben vivir en comunidad, no nos formó aislados, nos creó para vivir juntos. Solo debemos aprender a hacerlo de la mejor manera.

Recordemos la recomendación que nos da la primera carta de Pedro, capítulo tres verso ocho. Vivan en armonía los unos con los otros; compartan penas y alegrías, practiquen el amor fraternal, sean compasivos y humildes. No devuelvan mal por mal, ni insulto por insulto; más bien, bendigan, porque para esto fueron llamados para heredar una bendición.  Seamos amigos.

Cambio y Fuera!

sábado, 18 de junio de 2011

Dádivas


Dios ha sido bueno y dadivoso con nosotros, por lo que nos dio la Tierra y todo lo que está en ella para administrarla. Él es el dueño de todo y nosotros los administradores. Para ser buenos administradores, somos retados a hacerlo de la manera en que Él lo hace. Seamos imitadores de lo bueno. Dios nos da sin medida, y nos encanta que nos dé, por lo tanto aprenderemos a dar igualito que Él. Todo el libro de Proverbios está lleno de recomendaciones sobre las dádivas, donde nos motiva a no ser codos y que tengamos un corazón dispuesto a dar.

El libro de los Hechos en el capítulo 20 versículo 35 nos dice que es mejor dar que recibir, ya que Dios es el que nos ha dado todo. Y hablar de dar a los pobres o necesitados, casi siempre es sencillo, porque somos una generación cuyo sentido de compasión ha sido muy desarrollado. Dice Proverbios que cuando damos a los pobres es como si le prestáramos a Dios, también nos dice que no debemos hacernos de la vista gorda, y que Dios aprecia a los ojos misericordiosos. Así que pongámosle pies a la Biblia y demos. Pero también aprenderemos sobre otras dádivas que Dios nos reta de manera muy interesante.

¿Qué es el diezmo? Dice Proverbios 3 del 9 al 10 que el diezmar es un acto de obediencia, es decir, es  una forma de mostrar a Dios que lo honramos. Si hacemos esto, tendremos en abundancia y lo que hagamos será prosperado. Y sé que todos nos hemos preguntando alguna vez, ¿para qué son los diezmos?, ¿por qué Dios necesita nuestro dinero? Me encanta la manera en que Pablo, el gran apóstol, lo explica en Filipenses. Vamos a entrar en contexto.  Pablo dedicaba toda su vida para ir a levantar iglesias, es decir, ir a predicar el evangelio. Pablo dejó su trabajo en el gobierno romano, un trabajo muy bien pagado, para poder dedicarse a esto, Pablo dejó todo lo que tenía, para ir de ciudad en ciudad y comenzar a predicar del evangelio de Jesús, y que más y más gente le conociera. Entonces todo el sostenimiento económico de Pablo provenía de las iglesias que iba levantando, NO DE LA CARIDAD, sino del apoyo de los hermanos a los que ayudaba. En Filipenses 4:10-20, Pablo explica como la Iglesia en Filipenses fue la única que al principio del ministerio de Pablo, comenzó a colaborar para que Pablo pudiera trabajar, Pablo es muy enfático en que no escribe para pedirles más dinero, al contrario, escribe para darles las gracias por el apoyo cuando nadie más lo proporcionó. Y este es el objetivo principal de los diezmos.  Apoyar a que el evangelio llegue a más personas. Entonces debemos dar, para que así como a nosotros alguien nos ha compartido del amor de Dios, más gente pueda conocer y también su vida pueda ser transformada.

Pero debemos tener mucho cuidado, porque la actitud es muy importante. Desde que Dios nos creó, nos pidió que de todo lo que hiciéramos o produjéramos le diéramos lo primero. Por ejemplo con Caín y Abel, ellos se dedicaban a la agricultura, así que su deber era dar las primeras cosechas. Un día que les tocaba dar cosechas, cada uno dio la suya, pero Caín la dio con mala actitud, y aun eso Dios lo tuvo en cuenta.

Hablar sobre dar a Dios la primera parte o el diez por ciento de nuestras riquezas, o lo que esto represente, puede llegar a ser incómodo, pero a Dios no le parece para nada incómodo, al contrario, Dios nos reta.  Dice Dios en Malaquías 3:10, traigan sus diezmos a la iglesia, y pruébenme en esto y vean si no hay alimento en su casa, vean si no abro las ventanas de los cielos y derramo bendiciones sobre ustedes de tal manera que sobreabunde, y nada los destruirá. Es la única parte de la Biblia donde Dios dice “pruébame” o “te reto”. Está diciendo literalmente, que si Él promete que nos bendecirá al obedecerle, así va a ser, porque Él no es mentiroso como nosotros. Así que vale la pena entrarle al reto. Hay muchos retos en el mercado, retos de productos, de servicios, etc, pero no hay nadie que te asegure que te abrirán las ventanas de los cielos para que te den riquezas hasta que te sobren, solo Dios.

Y al tomar el reto nos lleva a pensar en lo que menciona 2°Corintios 9:5-7 acerca del sembrador. Todos conocemos las analogías y aquí se utiliza una nuevamente, y dice: “el que siempre escasamente, también escasamente recogerá, pero el que siembre abundantemente, de la misma manera recogerá”. En pocas palabras Dios nos sigue retando, es decir, si ya vamos a decidir confiar en Él, hagámoslo al cien por ciento y no solo en partes, porque Él nos dará de la manera en que demos. Dice Lucas 6:38, que demos y así se nos dará, pero Dios da una medida, buena, grande, rebosando; pero acordándonos que como demos, así también se nos regresará.

Si damos mucho, poco, más o menos, es decisión de cada uno. Pero veamos el ejemplo de la viuda pobre, es un ejemplo que contó Jesús y que en verdad conmueve muchísimo. Está una viuda pobre, muy pobre, a la cual solamente le quedan dos moneditas, las de menor valor, es todo lo que le queda, pero eso ya lo había destinado para dar en la iglesia para Dios. Y eso da. Y Jesús al verla, la compara con todos los ricachones de ese tiempo, diciendo que ella había dado mucho más que ellos, pues daba lo que tenía en su corazón; lo otros daban millones para que todos vieran y sintieran que sus pecados les eran perdonados por andar de “dadivosos”, pero no era la actitud correcta.

Corintios dice que debemos dar el primer día de cada semana, en la iglesia donde recibamos la enseñanza y donde estemos creciendo, porque así como nosotros recibimos una buena enseñanza de Dios que nos hace mejorar, crecer en Dios, aprender, también otros deben hacerlo. Nunca se nos olvide el sabio consejo que se nos da en 2°Corintios 9:7, cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.  Mateo nos reta a recordar que  es muy bueno diezmar, pero no debemos olvidarnos de lo importante como la justicia, el amor, las buenas obras. Es necesario tener un equilibrio.

Cambio y fuera!

sábado, 11 de junio de 2011

Administradores y no dueños

La riqueza es como el agua salada, cuanta más se bebe más sed da. (Schopenhauer), y cuan cierto es. En esta ocasión hablaremos sobre la administración sobre la riqueza, el dinero, los bienes todo lo que está alrededor.

Considero importante hacer un análisis que pocas veces hemos hecho, ir al principio de todas las cosas. Empecemos desde Génesis 1:1 “En el principio Dios creo los cielos y la tierra”. Es decir, que Dios es el creador de TODO. Dios creo la tierra, los animales, las plantas, los peces, todo lo que ya sabemos, pero eso es precisamente la materia prima para que trabajemos. De hecho en Génesis 1 del versículo 28 al 30, un poquito más adelante, que Dios nos da una orden como pobladores de la tierra, nos dice que nos multipliquemos, y que administremos toda la tierra. Administrar la tierra significa trabajar en ella y hacerla crecer. En aquel tiempo Dios no iba a decir, “bueno hijos les dio las grandes zonas industriales y los imperios tecnológicos para que los desarrollen”, ¡NO!, en ese momento dio la materia prima y las herramientas básicas para que se comenzaran a desarrollar todo lo que hasta ahora conocemos. La orden fue clara, administren la riqueza en la tierra a partir de lo que les doy, la recompensa será su suya. Hoy en día vemos representada la riqueza en el dinero, como la paga de nuestro trabajo. Representa que hemos trabajado arduamente y que merecemos ser recomenzados.  Somos su máxima creación, sus hijos queridísimos, está encantado con nosotros, así que nos capacitó y nos dio las herramientas para poder administrar todo. Sin embargo también nos dice unas palabras interesantes más adelante en la misma Biblia, en Deuteronomio capítulo 8 del versículo 11 al 18. A continuación una paráfrasis de esa parte: Comerás y te saciarás, y bendecirás al Señor tu Dios por la buena tierra que te  dio. Cuídate de no olvidarte del Señor tu Dios, y sobre todo de cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos, que yo te ordeno hoy; no vaya a ser que comas y te sacies, y edifiques buenas casas, y tus vacas y tus ovejas se incrementen, y la plata y el oro se te multipliquen, y todo lo que tuvieres se aumente; y se enorgullezca tu corazón, y te olvides tu Dios, que te sacó de tu más grande problema, de la esclavitud en la que estabas; que te hizo caminar por un desierto grande y espantoso, pero que te sustentó en medio de ese desierto, afligiéndote y probándote, haciéndote bien; así que no digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. Sino acuérdate que el Señor tu Dios, porque él te da el poder para hacer las riquezas.” Al leer esto, en verdad considero que hagamos una pausa en todo y lo leamos muchas veces hasta que nos casi casi lo memoricemos. Dios está siendo súper claro y nos dice que claro que nos va a ir ¡súper bien! Él nos dio la materia prima para trabajar, y además de eso, nos va a prosperar para que nuestro trabajo rinda mucho y crezca de manera buena; pero no se nos vaya a olvidar por ahí el pequeño detalle que todo lo que logremos es por Él. A final de cuentas si Él es el creador de todas las cosas, también nos da la fuerza, la inteligencia, nos pone en las situaciones correctas, nos da las amistades, los conocidos, esas habilidades increíbles, esos dones únicos, esos detalles que hacen magia en los negocios, todo eso Dios lo hace para que logremos los objetivos y nos vaya muy bien. Pero nos recuerda, “cuando te esté yendo muy bien, no se te vaya a olvidar que Yo, el Señor tu Dios, es el que hace todas las cosas, no creas que eres tú”.  Pero tranquilos, no es que Dios nos quiera hacer sentir mal, simplemente nos recuerda que somos administradores de su grandeza y de sus riquezas, pero no somos los dueños, solo Él es dueño.

 A Jesús le gustaba hablar en parábolas, es decir, en historias, y así podía transmitir enseñanzas muy buenas, pero de manera mucho más entendibles. Y una de ellas hace referencia a lo que estamos platicando. Había un hombre muy rico, dueño de muchos negocios que tenía que salir de viaje. Así que dejó a tres de sus mejores hombres a cargo de sus negocios. Al primero le dejó diez mil monedas de oro, al segundo cinco mil monedas de oro y al tercero mil monedas de otro. Les dijo que regresaría en cierto tiempo y que esperaba que cuidaran de ese dinero, porque ya sabían que era muy estricto no toleraría pérdidas. El primero (diez mil) lo invirtió. La verdad es que la historia no cuenta en qué lo invirtió, pero me gusta pensar que invirtió el dinero en negocios, porque al final cuenta que dobló la cantidad, y logró obtener veinte mil monedas de oro. El segundo, el de las cinco mil monedas hizo lo mismo, invirtió el dinero y también las duplicó. Pero el tercero, tuvo mucho miedo de su jefe y no quiso arriesgarse, así que literalmente enterró su moneda en medio del patio de su casa y se esperó a que su jefe regresara. Cuando el jefe regresa después de varios meses. Les pide cuentas, el primero le entrega el doble de dinero, y el jefe lo recibe muy contento, el segundo igual, pero al ver al tercero lo regaña, lo corre y le dice que lo poco que tenía que lo quitaran y se lo dieran al que tenía veinte mil monedas de oro.

Realmente esta historia es muy interesante. Más que parecer injusta, hay varios puntos para reflexionar. En primer lugar entender que Dios no nos da lo mismo a todos, a cada uno nos da algo completamente diferente, si nos da poco o mucho, es porque Él tiene un propósito diferente, pero de igual manera está esperando que hagamos algo con eso. Pero si nos da, es porque confía en nosotros y nos ama, así que démosle gracias y aprovechemos lo que tenemos, pero sobre todos seamos responsables con lo que nos da; porque al darnos es porque está confiando, y al confianza siempre conlleva la responsabilidad. Es interesante como el jefe es una analogía de Dios, y Dios siempre nos pedirá cuentas de todo, de lo poco o de lo mucho, pero siempre nos pedirá cuentas, así que seamos responsables con lo que nos dé.  Seguramente cada uno está especulando sobre en qué habrán invertido esos hombres el dinero, el jefe solo pidió cuentas, cada uno de nosotros tenemos que ser creativos y rendir cuentas sabias e inteligentes. Obviamente Dios espera negocios éticos e íntegros, que vayan conforme a sus demás mandamientos, nada de negocios chuecos.  Pero esto me lleva a reflexionar sobre el hecho de la riqueza vendrá del área en la que más te guste trabajar. ¡Es muy probable que el negocio que pienses que esos hombres hicieron, es el que a ti más te guste! Porque en eso eres bueno, y ahí ves un futuro. De ahí vendrá tu riqueza.

A final de cuentas este es el plan de Dios, darnos toda la materia prima, herramientas, oportunidades, formas, espacios, para que podamos disfrutar de su creación y aprovecharla. Pero siempre teniendo equilibrio, el problema está cuando no tenemos equilibrio respecto al dinero, y sobre todo a la prioridad que le damos en nuestra vida. Dice Eclesiastés 5:10 que el que ama el dinero, nunca se va a saciar, el que ama tener mucho, nunca va a tener suficiente.  No hay mucho que explicar, todos sabemos que no hay sueldo que nos sea suficiente, precio que nos compre lo suficiente; pero si podemos decidir estar satisfechos, ser agradecidos, administrar con mayor sabiduría, ser más generosos, menos egoístas.  No hay una serie de pasos de qué hacer o qué no hacer con el dinero. Sin embargo me gusta la reflexión que le dice Pablo a Timoteo en su primera carta en el capítulo 6 del 17 al 19 y dice: “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.” Si analizamos a detalle estas líneas coincidiremos en que no hay algo más relativo y efímero que la riqueza, hay claros ejemplos de riqueza inquebrantable como la realeza; sin embargo riqueza cotidiana como el nivel y estilo de vida que llevamos una buena cantidad de personas en el mundo, cualquier de nosotros puede ser considerado rico si nos comparamos con alguien que vive del otro lado del mundo y que no puede leer que tú estás leyendo porque no tiene una computadora con acceso a internet, o porque ni siquiera tiene una casa, alimento, vive en una comunidad marginada, etc. Así que, si tienes el privilegio de estar leyendo este escrito puedes sentirse aludido en lo que dice Pablo, y eres considerado, según la definición de riqueza que nos atrevimos a hacer, uno de los ricos de este mundo. Pon tu nombre en ese párrafo: “A los ricos (pon tu nombre) ….” Y vuelve a leer todo el mandato… sintámonos aludidos y seamos buenos administradores de las riquezas que Dios nos da, entendiendo que no somos dueños de ellas, por lo tanto no podemos disponer de ellas a nuestro antojo, pero si las administramos para hacerlas crecer, pero también para darle cuentas al dueño.

Cambio y Fuera.

miércoles, 1 de junio de 2011

Aprendiendo a estar bajo autoridad, para ser buena autoridad.

La mayoría tenemos problemas para estar bajo autoridad, pero lo más grave de todo, es que cuando se nos da la oportunidad de ser autoridad, también nos enfrentamos con la incapacidad para ser buenas autoridades o líderes.  En esta ocasión nos referiremos al concepto de autoridad representado por maestros, jefes, autoridades morales, etc., de los papás platicaremos en otra sesión, porque definitivamente ellos necesitan una sesión exclusiva. Determinemos primeramente, cuáles son los principales motivos de conflicto. Todo empieza en la comunicación, es bien sabido que es la raíz principal de la mayoría de los conflictos a nivel mundial en cualquier estrato.  Regularmente el conflicto está en la forma y el tipo de mensaje que se da; además de la poca capacidad que tenemos para escuchar y a la alta exigencia que tenemos para ser escuchados. Otro motivo de conflicto es no sentirse identificado. Si decidimos estar en cualquier agrupación que requiere autoridad, es porque hay un sentido de pertenencia. Cuando sentimos que no buscan nuestros intereses, nos sentimos desmotivados y hasta defraudados, pues no sentimos que vayamos tras lo mismo. Y lo peor viene cuando sentimos que no somos tomados en cuenta, todos hemos pasado por esa terrible sensación de tener una excelente idea que mejorará el proyecto en el cual estamos trabajando, pero el líder del proyecto ni siquiera escucha nuestra idea, tomarla en cuenta está totalmente fuera de lo que podamos llegar a imaginar.

Piensa por un momento cuál sería la autoridad ideal, ya sea que tu estés bajo su liderazgo o que tú te conviertas en ese líder. ¿Cuáles características destacarías como las más importantes? Que reconozca cuando se equivoca, que escuche, que de oportunidad de opinar, que valore el trabajo de otros, ¿alguna otra?...

La carta de Pablo a los Romanos en la Biblia, en el capítulo 13 habla sobre lo que Jesús opina respecto a las autoridades que nos puso en la tierra. Y da una perspectiva bastante interesante. Después de leerlo varias veces he llegado a la conclusión que Dios nos conoce tan bien, que nos ubica en las situaciones exactas para moldear nuestro carácter y llevarnos a dar lo mejor de nosotros, a pesar de que no nos den nada de ganas. Dice Pablo, “todos deben someterse a las autoridades públicas, pues no hay autoridad que Dios no haya dispuesto, así que las que existen fueron establecidas por Él. Por lo tanto, todo el que se opone a la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido. Los que así proceden recibirán castigo. Porque los gobernantes no están para infundir terror a los que hacen lo bueno sino a los que hacen lo malo. ¿Quieres librarte del miedo a la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás su aprobación, pues está al servicio de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, entonces debes tener miedo. No en vano lleva la espada, pues está al servicio de Dios para impartir justicia y castigar al malhechor. Así que es necesario someterse a las autoridades, no sólo para evitar el castigo sino también por razones de conciencia.  Por eso mismo pagan ustedes impuestos, pues las autoridades están al servicio de Dios, dedicadas precisamente a gobernar. Paguen a cada uno lo que le corresponda: si deben impuestos, paguen los impuestos; si deben contribuciones, paguen las contribuciones; al que deban respeto, muéstrenle respeto; al que deban honor, ríndanle honor.” (Romanos 13:1-7) Me resulta tan interesante leer que Dios decidió establecer las autoridades que tenemos, ¡sí! Ese jefe injusto, esa maestra regañona, ese policía que te paró por pasarte un alto, ese gobernante de dudosa procedencia, todos los estableció Dios. Y están ahí, según dice su Palabra, para servir a Dios, y en algún momento rendir cuentas. Esto nos puede llevar a una gran controversia, ¿por qué Dios pone arriba de nosotros a gente que no consideramos la adecuada? Dios los pone, no porque sea malo, sino porque quiere trabajar con nuestro carácter y sabe que el trabajar con ellos desarrollará ciertas habilidades en nosotros.

Todo este mensaje tan interesante y controversial nos dice en primer lugar, Dios establece autoridades, aunque a nuestro parecer no sean las indicadas, para Él son las correctas. Por lo que debemos someternos a ellos, lo que significa que debemos ser obedientes, siempre con dignidad y respeto a nuestra integridad. Cuando estamos bajo autoridad y vemos injusticias queremos que nuestras autoridades mueran en ese mismo instante; sin embargo cuando nos toca estar arriba entendemos que las decisiones no son tan fáciles como parecen y se complica el escenario; pero es ahí donde debemos tener claro que todas las autoridades, en cualquier nivel, tendrán que rendirle cuentas a Dios, por lo que somos responsables por los que están debajo de nosotros. Además de no perder de vista que siempre hay consecuencias de nuestras acciones, por lo que la clave está en hacer las cosas bien, en hacer el bien en cualquier momento, entonces nos irá bien frente a nuestras autoridades; sí, aunque creas que todos son corruptos. Y sobre todo, obedecer no solo por las consecuencias, sino conscientemente. No siempre nos va a gustar la autoridad, y cuando seamos autoridad, definitivamente no le vamos a gustar a mucha gente, pero Dios pone y quita a cómo considera es mejor para todos alrededor, por lo que debemos respetar, obedecer y dar gracias.

Y finalmente, recordar que como dice la primera carta de Pablo a Timoteo en el capítulo 2, siempre pedir, suplicar, rogar y dar gracias por todas nuestras autoridades. Estés debajo de alguien o siendo líder de alguien más, pide, ruega y suplícale a Dios sabiduría para tomar las mejores decisiones. Recordemos que somos herramientas que Dios usa para cumplir con su plan. Así que decidamos ser buenas herramientas. A final de cuentas, El mandamiento de oro es Amar a Dios, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos; creo que nunca llegamos a pensar que la autoridad odiosa que te hace la vida imposible es el prójimo que Dios nos pide amar. Este amor, no tiene que ver con la pasión, el cariño, las palabras tiernas; pero si tiene que ver con el respeto, la obediencia, tolerancia, buen trato, amabilidad. Justo como nos encantaría que ellos nos trataran.

Cambio y fuera.

jueves, 26 de mayo de 2011

Planeando mi vida

Pocos son los afortunados que saben exactamente lo que quieren, que tienen bien definido su propósito y saben exactamente a dónde van. Sin embargo es un anhelo que todos hemos experimentado. Quién soy y a dónde voy.

Hace muchísimos años la Biblia nos muestra la vida de Caleb. Es mundialmente conocida la historia del Pueblo de Israel y sus travesías en el desierto, la manera tan extraordinaria en que fueron libertados de Egipto, las plagas, cruzando el mar, etc. Sin embargo cuando Dios los libera de Egipto y los manda al desierto, les promete una tierra, donde podrán establecerse como nación. Dios le dice a Moisés que escoja un representante de cada una de las tribus;  había 12 tribus. Estos representantes serían enviados a la “tierra prometida”, para que la inspeccionaran, y posteriormente trajeran frutos muestra y contaran cómo era a todos los habitantes del pueblo de Israel. Debían decir si eran muchos habitantes o pocos, si eran grandes o pequeños, que tipo de frutos había, cómo eran sus murallas, etc. Y así fue, fueron los 12 inspectores a checar la “tierra prometida”. Dios les había dicho que se las daría, pero tenían que conocerla primero. Después de 40 días regresan con frutos enormes. Un solo racimo de uvas se necesitaba cargar entre dos personas.  Se dieron cuenta que era una tierra muy fructífera, le decían la tierra donde fluía “leche y miel”; sin embargo los habitantes eran gigantes, literalmente, medían más de tres metros, eran muy fuertes, tenían una ciudad amurallada y eran mucho más que los israelitas. Así que cuando regresan del viaje, diez de los exploradores se encargan de desanimar a todos los israelitas, diciéndoles que sí era un lugar maravilloso, pero que jamás podrían tener, porque todo estaba en su contra. Sin embargo hubo dos hombres que fueron positivos y que se atrevieron a tomar el reto: Josué y Caleb. Ellos, contrario a sus colegas, se encargaron de platicarles a todos lo increíble que era esa tierra y cómo sería suya. La negatividad de los demás fue mayor y no fueron por la tierra. Pasan 45 años y se reparten algunas otras tierras de los alrededores, sin embargo Caleb va con Josué, que era el que estaba al mando en ese momento, y le dice va a cobrar la promesa que le hicieron. Él se había preparado durante 45 años para poder ir a tomar la tierra prometida y el monte que hacía muchísimos años había ido a visitar. Josué recuerda aquella promesa y lo bendice para que vaya. Caleb a sus 85 años sube al monte y lo toma para su tribu.

Esta historia resulta en verdad fascinante. Y tiene mucho para aprender. Caleb tomó una visión, un sueño, una meta y trabajó en ella hasta que se cumplió. Debemos tener presente que Dios tiene planes grandes para nosotros.  Me gusta lo que dice Jeremías 29:11, que Dios tiene planes de bien y no de mal para nosotros. Pero el primer paso es creerlo, para entonces sí empezar a trabajar en eso. Una vez que defino cuál es misión, objetivo, sueño o idea; necesito decidir ponerme a trabajar. La lista de “sueños” puede ser muy grande, pero lo crucial será el día que decidamos hacer algo para llegar a esto. Siempre teniendo presente que lo que Dios nos pone como sueños, proyectos, etc., es porque nos capacitó con las herramientas para poder hacerlo. No podemos permanecer en pausa toda la vida. Es momento de aceptar el reto, tal cual lo hizo Caleb. Sabía cuál era su meta y decidió tomarla, a pesar de que representaba mucho.

Siempre vendrán miedos que impedirán que cumplamos con el cometido, el constante “no puedo, no sé, no me sale”; el muy común menosprecio a nosotros mismos, más allá del menosprecio de los demás; la comparación, la falta de apoyo, lo mal que me ha ido en mi pasado, etc. Es necesario identificarlos, para trabajar en ellos, vencerlos y salir adelante.

Me gusta lo que dice el libro de Santiago, en la Biblia, en el primer capítulo dice que nos consideremos muy contentos y agradecidos cuando estemos pasando por pruebas o situaciones complicadas, ya que la prueba de nuestra fé produce constancia (paciencia), y la constancia lleva a feliz término la obra, para que seamos perfectos e íntegros, y  no nos falte nada. Si a alguno le falta algo debe pedírselo a Dios, porque Él da a todos sin menospreciar a nadie. Pero al pedirlo, lo debemos pedir con fé, sin dudar; porque si dudamos somos como las olas del mar inconstantes que van de un lado a otro. Justo cuando decides seguir tu sueño, regularmente vienen mil conflictos. Pero es ahí cuando debemos tomar este consejo y sentirnos privilegiados, porque definitivamente nos llevará a desarrollar el carácter que Dios espera. Sí Dios nos da un sueño, Él nos ayudará a cumplirlo.
Dejemos de vivir la “vida light”, la vida que no tiene contenido energético, la vida pasiva; no podemos permanecer en pausa el resto de la vida. Necesitamos desarrollar la paciencia, como Caleb que esperó cuarenta y cinco años para cumplir su sueño. En cada uno toma un tiempo diferente, pero siempre con paciencia, tenacidad, constancia; no dejándonos vencer por la indiferencia. No seamos como la canción de los Black Eyed Peas “Now generation”, acostumbrados al rápido, ahorita, sin perder ni un segundo. Los planes de Dios son para toda la vida, y a Él no le importa pasar años trabajando con nosotros.

Nunca olvides que Dios tiene planes de bien para ti, no de mal. Para que tengamos una esperanza y nos vaya bien. Si lo prometió es porque lo cumplirá, solo debemos poner en acción lo aprendido y comprometernos con Dios y con nosotros mismos a luchar por lo que Él ya puso en nosotros. 

Cambio y fuera.